El Centre Cívic Llevant y el Casal de les Dones de Reus acogieron las dos primeras sesiones del proyecto Cafè del Camp.
Las primeras sesiones del proyecto Cafè del Camp, celebradas en Reus el 26 de marzo y el 7 de mayo de 2026, han dejado una profunda huella en todos los participantes. Más que simples encuentros, han sido espacios de convivencia, en los que más de treinta migrantes, refugiados y personas racializadas han puesto palabras y emoción a realidades que a menudo se silencian.
Organizado por La Fragua Projects, con la colaboración del Ajuntament de Reus y de organizaciones como Reus Circ Social, Reus Refugi, H2O LGTBI+, la Asociación Árabe-Palestina de Tarragona y la Asociación Madre Tierra, el proyecto cuenta también con el apoyo del Departament de Drets Socials i Inclusió de la Generalitat de Catalunya.
En cada sesión participaron dieciséis personas de distintos orígenes, géneros y edades, con el fin de garantizar la representación más heterogénea posible. Las sesiones se organizaron en cuatro mesas, cada una de ellas moderada por una persona diferente. En cada mesa se abordaba una cuestión distinta y, cada veinte minutos, los participantes se cambiaban de mesa, lo que les permitía escuchar y compartir múltiples perspectivas.
La actividad se desarrolló en un ambiente acogedor, acompañada de café y un delicioso refrigerio que contribuyó a crear un clima de confianza y cercanía.
Los temas tratados han sido cuestiones que afectan directamente a la vida cotidiana de los migrantes: el empleo precario, el acceso a la vivienda, el acceso a la asistencia sanitaria, la presión policial, la apropiación cultural, el registro y cómo les afectan las guerras en sus países de origen.

Una mirada que comprende, silencios que acogen
Las conversaciones combinaban momentos de ternura y complicidad con relatos crudos e impactantes. Especialmente desgarrador fue el testimonio de las personas de la comunidad palestina; a algunos se les quebró la voz: no era solo dolor, sino una mezcla de recuerdos vivos, familiares lejos, miedo, tristeza, frustración y esperanza.
A pesar de la crudeza de algunos testimonios, el ambiente se caracterizó en todo momento por el cariño, el respeto y el espíritu de comunidad. Los moderadores se aseguraron de que cada mesa se convirtiera en un pequeño refugio donde las palabras pudieran encontrar su lugar y su sentido.
También hubo estallidos repentinos de risa, pequeñas conspiraciones de risas que surgían entre personas que nunca se habían visto antes. Hubo silencios que no resultaban inquietantes, porque eran compartidos. Hubo manos que se estrecharon, miradas que decían «yo también».
El Cafè del Camp reafirma la importancia de crear espacios participativos en los que las personas migrantes puedan expresarse con sus propias palabras, sin intermediarios y con la certeza de que sus experiencias tienen un valor político, social y humano.
Estas sesiones no solo han servido para compartir experiencias, sino también para forjar vínculos, reconocernos en las historias de los demás y construir una narrativa colectiva que a menudo queda invisibilizada.
Todas las conclusiones, perspectivas y opiniones se recopilarán en un informe final, que haremos público con el fin de influir en las partes interesadas.
Fuente: La Fragua Projects
Fotos: La Fragua Projects