El Centro Cultural de la ciudad acoge esta nueva edición del proyecto Cafè Barcelona.
Una vez más, dieciséis personas de lo más diversas, procedentes de los márgenes —geográficos, sociales y simbólicos—. Se reunieron entre alegres abrazos y sonrisas. Las tazas volvieron a llenarse de café y tisanas, y, una vez más, los cuatro anfitriones iniciaron el diálogo sobre temas candentes, tomando nota con entusiasmo de frases e ideas.
En el grupo se respira un ambiente de comunidad: todos somos diferentes, pero al mismo tiempo compartimos un vínculo común. Nos sentimos como en casa, y eso nos llena de satisfacción.
La campana de la esposa del dueño de la cafetería nos indica que ya han pasado veinte minutos y que debemos levantarnos y cambiar de mesa. En esta ocasión se trata de otros barrios de nuestra zona: La Mina (Sant Adrià de Besòs), La Mariola (Lleida), Camp Clar (Tarragona) y Torre Baró (Barcelona).

Los temas: en esta ocasión repetimos dos de ellos debido a su gravedad y a cómo nos afectan: el derecho a la vivienda y la precariedad laboral. Pero también hay dos temas nuevos, aunque son demasiado recientes para nuestra memoria colectiva: la segregación escolar y la desafección política.
Diálogos intensos, escucha activa, emoción e ira. Todo ello surge del respeto y el cariño mutuos. En esta ocasión, tres pequeños nos honran con su presencia y, por supuesto, nos aseguramos de que se diviertan y de que estén bien alimentados con aperitivos.
Nos estamos quedando sin café cuando alguien nos pide un momento para rezar según sus creencias. Todos se detienen y, unos minutos más tarde, las personas que estaban rezando regresan. Un ejercicio de convivencia y respeto.
Por último, una vez más, llegó el momento de la recopilación, en el que los anfitriones intentaron resumir toda la riqueza de diálogos e ideas que se habían generado en sus respectivas mesas.
Todos se marchan con ganas de volver y preguntando si pueden invitar a tal amigo o a tal otra persona. Que la alegría cambie de bando. Sin alegría, ninguna revolución puede florecer.
Fuente: La Fragua Projects
Fotos: La Fragua Projects