Las vidas de Voria Stefanovski, gitana del mundo afincada en Ourense

Las vidas de Voria Stefanovski, gitana del mundo afincada en Ourense

Es la primera doctora gitana de América Latina y nieta de una víctima del holocausto romaní

En la historia de Voria Stefanovsky caben varias vidas. Y todas son de película. Es activista, escritora, doctora en Literatura, y, sobre todo, gitana. Ayer se conmemoró el Día del Holocausto gitano, que el pueblo romaní llama ‘samudaripen’. Esta mujer nómada, afincada ahora en Ourense, aprovecha para reivindicar los derechos de los suyos. Habla de estereotipos y racismo y lo hace en primera persona. Vivió en sus carnes el máximo exponente de la crueldad: como era rubia de ojos azules, la policía brasileña se la llevó a un orfanato por denuncias falsas del vecindario. Decían que era un bebé robado. Pasó casi dos años con las monjas, lejos de su familia, por culpa de los prejuicios con el pueblo gitano. Y aquello fue solo el principio.

A Ourense llegó hace dos años, porque el Instituto de Cultura Gitana de España, un organismo dependiente del Ministerio de Cultura, la premió por su labor. Es la primera gitana en doctorarse en una universidad de América Latina, un camino que tampoco fue fácil. Se quedó aquí. La ciudad le gusta e Internet le permite ayudar a otras mujeres gitanas. Dirige el Observatorio Internacional de Mujeres Romanís y es miembro del colectivo La Fragua Projects.

“Los gitanos siempre hemos sido vistos por el lado de estereotipo, de la delincuencia... Pero con mucha dificultad, logramos las cosas. Voria nació en un circo itinerante. “En América me enteré que había nacido en Rusia y que mi abuelo, que siempre estuvo muy traumatizado, no nos dejaba tener documentos, siempre estábamos huyendo, de un lado para el otro, tratando de esconder la identidad, viviendo para adentro, pero mucha gente sabía que éramos gitanos”, explica.

A los 10 años de edad, a raíz de una denuncia falsa de los vecinos que tenían en Brasil, la policía “vino a por mí porque decían que yo era un bebé robado, y acabé en un orfanato brasileño”. Allí le dieron otro nombre y, siendo una niña, vivió en sus carnes los estereotipos que sufren los gitanos. Decidió empezar a leer y escribir. A los dos años, una persona cercana a la familia, defensora del pueblo romaní, consiguió sacarla del orfanato gracias a una adopción simulada.

No fue su único reto. Voria quería estudiar más y acabó huyendo del matrimonio, que le impedía continuar con su formación. Al tiempo, se enteró que el hombre que había pagado una dote por ella terminó casándose con su hermana, en venganza por su huida.

“He sufrido bastante, por el simple hecho de ser gitana. Y encima, mi bisabuelo fue víctima directa del genocidio, que es lo peor que nos ha pasado a los gitanos”, dice.

La siguiente fecha importante para los gitanos es el 5 de noviembre, el Día de la Lengua Romaní, que Voria considera que “ha sido invisibilizada siempre”. Defiende que “la cara de España fuera es muy gitana, quiero visibilizarlo todavía más”.

Echar la vista atrás no le resulta fácil, pero la distancia le permite hablar con orgullo de su historia de película y no derrumbarse mientras la cuenta. “Ir a un orfanato me cambió la vida. Terminé allí por el estereotipo, porque era rubia de ojos azules. ¡Cómo podía ser gitana! Aquello fue terrible. Me acuerdo que yo les decía a todos que sí que era gitana, que trabajaba de payasa y me gustaba. Dijeron que estaba embrujada”.

“El pueblo gitano es una nación con historia común”

Voria Stefanovsky continúa su labor de activista desde Ourense. “Sigo luchando y haciendo investigaciones, me encantó la ciudad. Como tengo un observatorio internacional de mujeres romanís gitanas, un colectivo, siempre estoy con la temática del activismo. Y por internet me permite trabajar muy fácilmente con mujeres de todo el mundo”. Para Voria es fundamental la idea de “ver que el pueblo gitano es de cada país, pero también es una nación transnacional, ese carácter, pudiendo hablar de cualquier lugar, de historia común”. Los gitanos son del mundo. Colabora con otras asociaciones, también a nivel internacional, y prevé movilizar al colectivo a nivel local. Constituir una asociación aquí sería otro de sus sueños, pero ahora empezará un doctorado en Lisboa sobre literatura escrita por mujeres gitanas en España y Portugal.

Fuente: Faro de Vigo
Foto: Jose Lores