Los versos de la resistencia romaní

Los versos de la resistencia romaní

El Día Internacional del Pueblo Romaní, celebrado ayer, fue una jornada de reivindicación del pueblo gitano. Una cita que celebra Voria Stefanovsky, la activista y académica afincada en Ourense se alza como una voz firme en la lucha por la dignidad de su comunidad y este año lo hace por medio de un poemario bilingüe castellano y romaní.

Ayer se conmemoró el Día Internacional del Pueblo Romaní, una jornada que Voria Stefanovsky aprovecha cada año para alzarse como un faro de reivindicación y visibilización para el pueblo gitano desde Ourense, una ciudad de la que se enamoró hace un par de años. Allí se asentó y desde la ciudad de As Burgas dirige el Observatorio Internacional de Mujeres Romani, que cobra una relevancia aún mayor este año, al cumplirse 600 años de la presencia gitana en la península ibérica.

Pero, más allá de las conmemoraciones históricas, el foco de atención está en la figura de esta autora, activista y académica, cuya obra y vida están profundamente entrelazadas con las luchas del pueblo romaní.

Voria Stefanovsky es doctora en Literatura por la Universidad de Brasilia, y actualmente lleva a cabo un postdoctorado en la Universidad de Lisboa centrado en la literatura escrita por mujeres romaníes. Sin embargo, su contribución más reciente ha sido un poemario publicado por el Instituto de Cultura Gitana, con el que Stefanovsky busca «recuperar y dignificar una lengua que, tras siglos de represión, sigue siendo una de las mayores deudas históricas de España con la comunidad gitana».

La publicación de este libro no es un acto aislado, sino parte de un proceso de visibilización que lleva años construyéndose y en el que el Instituto de Cultura Gitana, un órgano dependiente del Ministerio de Cultura, ha jugado un papel clave, organizando, entre otras cosas, una gala anual que se ha convertido en un espacio vital para dar a conocer el arte y las contribuciones del pueblo gitano y que se celebra cada año el día 8 de abril.

Precisamente Stefanovsky ha sido una de las figuras premiadas en este evento, aunque fue ya en el 2022 por su investigación sobre la literatura romaní en el marco de su tesis doctoral, un hito que espera repetir con la posdoctoral, una escritura que combina con la elaboración de artículos y poemas como los recogidos por la colección del Instituto de Cultura Gitana.

El poemario bilingüe

La recopilación de poemas de Stefanovsky no es solo una obra literaria, es una declaración política y cultural. A través de sus versos, la autora aborda temas que «atraviesan la historia del pueblo gitano, porque somos una nación transnacional, estamos en muchos países, pero compartimos una misma cultura y unos mismos traumas», dice la escritora, que incluye entre sus temas «la persecución, la resistencia y los intentos de asimilación forzada».

Sus poemas, cargados de «una profunda carga autobiográfica», se convierten también en un espejo de «las experiencias de otras mujeres gitanas, porque lo que he vivido yo no es exclusivo mío, seguro que es una historia similar a la de muchas otras mujeres supervivientes», valora.

Entre las obras que recoge la recopilación, Voria destaca el poema «Caminantes», en el que reflexiona sobre «la historia del pueblo gitano como un pueblo viajero, siempre en movimiento, siempre perseguido, pero siempre resistente», insistiendo en la idea de «nación trasnacional» y en la «constante lucha por la preservación de la cultura y la identidad frente a los intentos de aculturación impuestos».

Lo que hace tan importante este poemario, además de su mensaje, es su formato bilingüe, los textos están tanto en castellano como «en romaní, la lengua madre del pueblo gitano, que ha sido sistemáticamente oprimida durante siglos, hasta casi desaparecer en muchas regiones de España, como en el sur donde se recurrió al caló, como una adaptación de las dos lenguas». Por lo que, con la publicación de este libro, Stefanovsky no solo reivindica su derecho a escribir en su lengua materna, sino también que se convierta en un vehículo para la recuperación y difusión de esta lengua.

La obra está disponible tanto en formato físico como en PDF, accesible gratuitamente para fomentar su lectura y preservación. «Es activismo poético», defiende esta mujer que está orgullosa de ser gitana y subraya que «aún queda un largo camino por recorrer para que la comunidad gitana obtenga el reconocimiento que merece, porque tiene que dejar de verse como causa asistencial, lo que hay es necesidad de una reparación histórica que solo se logra con derechos y reconocimiento».

Fuente: Faro de Vigo
Foto: Iñaki Osorio

Las vidas de Voria Stefanovski, gitana del mundo afincada en Ourense

Las vidas de Voria Stefanovski, gitana del mundo afincada en Ourense

Es la primera doctora gitana de América Latina y nieta de una víctima del holocausto romaní

En la historia de Voria Stefanovsky caben varias vidas. Y todas son de película. Es activista, escritora, doctora en Literatura, y, sobre todo, gitana. Ayer se conmemoró el Día del Holocausto gitano, que el pueblo romaní llama ‘samudaripen’. Esta mujer nómada, afincada ahora en Ourense, aprovecha para reivindicar los derechos de los suyos. Habla de estereotipos y racismo y lo hace en primera persona. Vivió en sus carnes el máximo exponente de la crueldad: como era rubia de ojos azules, la policía brasileña se la llevó a un orfanato por denuncias falsas del vecindario. Decían que era un bebé robado. Pasó casi dos años con las monjas, lejos de su familia, por culpa de los prejuicios con el pueblo gitano. Y aquello fue solo el principio.

A Ourense llegó hace dos años, porque el Instituto de Cultura Gitana de España, un organismo dependiente del Ministerio de Cultura, la premió por su labor. Es la primera gitana en doctorarse en una universidad de América Latina, un camino que tampoco fue fácil. Se quedó aquí. La ciudad le gusta e Internet le permite ayudar a otras mujeres gitanas. Dirige el Observatorio Internacional de Mujeres Romanís y es miembro del colectivo La Fragua Projects.

“Los gitanos siempre hemos sido vistos por el lado de estereotipo, de la delincuencia... Pero con mucha dificultad, logramos las cosas. Voria nació en un circo itinerante. “En América me enteré que había nacido en Rusia y que mi abuelo, que siempre estuvo muy traumatizado, no nos dejaba tener documentos, siempre estábamos huyendo, de un lado para el otro, tratando de esconder la identidad, viviendo para adentro, pero mucha gente sabía que éramos gitanos”, explica.

A los 10 años de edad, a raíz de una denuncia falsa de los vecinos que tenían en Brasil, la policía “vino a por mí porque decían que yo era un bebé robado, y acabé en un orfanato brasileño”. Allí le dieron otro nombre y, siendo una niña, vivió en sus carnes los estereotipos que sufren los gitanos. Decidió empezar a leer y escribir. A los dos años, una persona cercana a la familia, defensora del pueblo romaní, consiguió sacarla del orfanato gracias a una adopción simulada.

No fue su único reto. Voria quería estudiar más y acabó huyendo del matrimonio, que le impedía continuar con su formación. Al tiempo, se enteró que el hombre que había pagado una dote por ella terminó casándose con su hermana, en venganza por su huida.

“He sufrido bastante, por el simple hecho de ser gitana. Y encima, mi bisabuelo fue víctima directa del genocidio, que es lo peor que nos ha pasado a los gitanos”, dice.

La siguiente fecha importante para los gitanos es el 5 de noviembre, el Día de la Lengua Romaní, que Voria considera que “ha sido invisibilizada siempre”. Defiende que “la cara de España fuera es muy gitana, quiero visibilizarlo todavía más”.

Echar la vista atrás no le resulta fácil, pero la distancia le permite hablar con orgullo de su historia de película y no derrumbarse mientras la cuenta. “Ir a un orfanato me cambió la vida. Terminé allí por el estereotipo, porque era rubia de ojos azules. ¡Cómo podía ser gitana! Aquello fue terrible. Me acuerdo que yo les decía a todos que sí que era gitana, que trabajaba de payasa y me gustaba. Dijeron que estaba embrujada”.

“El pueblo gitano es una nación con historia común”

Voria Stefanovsky continúa su labor de activista desde Ourense. “Sigo luchando y haciendo investigaciones, me encantó la ciudad. Como tengo un observatorio internacional de mujeres romanís gitanas, un colectivo, siempre estoy con la temática del activismo. Y por internet me permite trabajar muy fácilmente con mujeres de todo el mundo”. Para Voria es fundamental la idea de “ver que el pueblo gitano es de cada país, pero también es una nación transnacional, ese carácter, pudiendo hablar de cualquier lugar, de historia común”. Los gitanos son del mundo. Colabora con otras asociaciones, también a nivel internacional, y prevé movilizar al colectivo a nivel local. Constituir una asociación aquí sería otro de sus sueños, pero ahora empezará un doctorado en Lisboa sobre literatura escrita por mujeres gitanas en España y Portugal.

Fuente: Faro de Vigo
Foto: Jose Lores