Se trata del primer encuentro LGTBIQ+ gitano en el Estado Español desde 2017 que propone tejer red, visibilizar realidades y abrir espacios seguros

Dos días de actividades, diálogo y cultura han dado forma en Sevilla al primer encuentro LGTBIQ+ gitano desde 2017 y el primero en Andalucía y en Sevilla, una iniciativa pionera que sitúa en el centro las voces de la disidencia sexogenérica gitana y su derecho a vivir con dignidad, sin miedo y en comunidad.

Durante los días 18 y 19 de junio de 2026, el Hogar Virgen de los Reyes de la ciudad hispalense ha sido el escenario de un encuentro que ha ido mucho más allá de la agenda. Ha sido, sobre todo, un espacio para nombrarse, reconocerse y construir colectivamente nuevas formas de estar y de resistir frente al racismo y la LGTBIfobia.

La programación combinó espacios cerrados de confianza con actividades abiertas al público, generando un equilibrio entre cuidado interno y visibilización social.

Un espacio seguro para empezar a compartir

El primer día se abrió con un encuentro seguro dirigido a personas gitanas LGTBIQ+, pensado como un lugar protegido donde poder hablar desde la experiencia propia. Desde la bienvenida hasta los espacios de debate en grupos (LBTIQ, GTBIQ y aliades), la jornada se centró en generar confianza, compartir vivencias y poner palabras a realidades que a menudo quedan fuera del relato público.

A través de estos diálogos se abordaron cuestiones clave como la relación con la familia y la comunidad, la vivencia del armario o la necesidad de contar con redes propias. La sesión culminó con una puesta en común que sirvió también para abrir una pregunta de futuro: qué papel debe tener una posible red LGTBIQ+ gitana y qué prioridades debería marcar.

Lejos de ser un simple intercambio de ideas, el encuentro tomó forma como un primer paso real hacia la articulación colectiva.

Activismo, cultura y pensamiento crítico

La tarde del 18 de junio amplió el foco con una serie de conversatorios abiertos que reunieron a activistas, pensadores y referentes culturales. Durante varias horas se abordaron temas como la cultura como herramienta de transformación, el transfeminismo gitano o las tensiones con la masculinidad hegemónica dentro y fuera de la comunidad.

Las intervenciones no se quedaron en lo teórico. Hablaron de vidas concretas, de conflictos reales y de estrategias para hacer frente a las violencias. En ese marco, la lectura de las “Declaraciones Sevilla 2026” puso voz colectiva a las demandas y reflexiones surgidas desde los distintos posicionamientos: LBTIQ y GTBIQ gitanas y aliades (tanto gitanxs como no gitanxs).

La jornada también incorporó el lenguaje artístico, con proyecciones audiovisuales y un cierre simbólico con un brindis por el Orgullo Gitano. Un gesto sencillo que, en este contexto, adquiere un significado profundo: celebrar la existencia, el orgullo y el derecho a estar.

Cultura para abrir grietas

El encuentro no se limitó a los espacios de palabra. La programación cultural tuvo un papel central, con la representación de la obra ‘Puños de harina’ y la presentación de libros como ‘Biopolítica del Armario’ y ‘Propaganda Queer’.

Estas propuestas ampliaron el relato desde otros lenguajes, mostrando cómo la cultura puede ser también herramienta política y espacio de resistencia.

Referentes que abren camino y reconocimientos que importan

Uno de los momentos simbólicos que atravesó el encuentro fue el reconocimiento a la actriz Alba Flores como referente LGTBIQ+. Este reconocimiento se enmarca en la II Gala de Premios LGTBIQ+, donde fue distinguida en la categoría de Referente junto a otras figuras clave.

El premio, propuesto y recogido en su nombre por La Fragua Projects, a través de Iñaki Vázquez y Celia Montoya, pone en valor la importancia de contar con referentes visibles que abran camino, especialmente para quienes crecen sin espejos en los que mirarse.

Junto a Alba Flores, también se reconocieron trayectorias como la de Shannis en la defensa de los derechos trans, ampliando el foco hacia otras luchas imprescindibles dentro del movimiento LGTBIQ+. Este tipo de reconocimientos no son solo simbólicos: ayudan a construir relato, memoria y horizonte colectivo.

Un primer paso que deja huella

Este primer encuentro LGTBIQ+ gitano no solo ha sido un evento, sino un punto de partida. Ha servido para nombrar una realidad que existe, aunque históricamente haya sido invisibilizada, y para generar las primeras conexiones de una red que aspira a seguir creciendo.

En un contexto donde el antigitanismo y la LGTBIfobia siguen marcando vidas, iniciativas como esta no solo son necesarias: son urgentes. Lo vivido en Sevilla deja una certeza compartida entre quienes participaron: cuando se crean espacios propios, seguros y colectivos, pasan cosas.

Y esta ha sido solo la primera.

Fuente: La Fragua Projects
Imágenes: La Fragua Projects
Foto: Alba Flores