Candidaturas gitanas se abren paso camino a los ayuntamientos

Candidaturas gitanas se abren paso camino a los ayuntamientos

Son varias las personas gitanas que aparecen en las listas de los partidos en distintas partes del territorio. A través de su experiencia reflexionan sobre la lucha contra el antigitanismo y por una mayor justicia social desde los ayuntamientos.

El 16 de mayo de 1944 fue una fecha de terror para el pueblo gitano, pero también de resistencia. Aquel día, 6.000 romanies internados en Auschwitz (Polonia), supieron que iban a ser gaseados inminentemente. Entonces optaron por la resistencia: hombres, mujeres, niñas, ancianos plantaron cara a las SS armados de palos y piedras, frustrando, al menos temporalmente, sus planes de aniquilación.

En España, el pueblo gitano cuenta con sus propias memorias del genocidio. El mayor exponente de la voluntad institucional de acabar con el pueblo gitano es la Gran Redada, o Prisión General de Gitanos, planeada y ejecutada por el Marqués de la Ensenada el 31 de julio de 1749. Desde el reinado de los Reyes Católicos hasta la muerte de Francisco Franco un total de 360 leyes han nutrido la historia del antigitanismo institucional.

En los últimos años, el debate sobre el antigitanismo y la memoria histórica ha tomado protagonismo, gracias al activismo crítico de gitanas y gitanos, y a los avances en el ámbito institucional, con un Pacto de Estado contra el Antigitanismo recientemente aprobado, y la inclusión del este tipo de racismo como delito de odio en el Código Penal. La presencia de representantes públicos gitanos en las instituciones ha sido fundamental para estos avances.

Con la cercanía de las elecciones municipales son varias la personas gitanas que se presentan en las listas de diversas formaciones políticas. La mayoría proceden del asociacionismo o del activismo gitanos. Pese a la diversidad de formaciones, comparten una alianza transversal para lograr avances en la lucha contra el antigitanismo y mejoras en las vidas de un pueblo históricamente marginado y perseguido.

Del activismo al partido

A María Hernández Pérez, candidata de Unidas Podemos- Izquierda Unida por León, no le hablaron en el colegio nunca de la resistencia de los gitanos frente a los nazis, aquel 16 de mayo de 1944, tampoco le mencionaron nada de la Gran Redada. Lo que sí tuvo que afrontar en la escuela de monjas donde estudiaba en León fue que su tutora le recitara todos los días los primeros versos de la Gitanilla de Cervantes: “Nacen de padres ladrones, críanse con ladrones, estudian para ladrones”, evoca. Fue en aquella época, con tan solo diez años, cuando descubrió el antigitanismo. Y contra él lucha desde que tiene memoria. Durante una temporada, Hernández colaboró con el Secretariado Gitano, pero no compartía su visión, a su juicio paternalista, de afrontar el antigitanismo. “Por algo es una entidad surgida de la Iglesia”, apuntilla. 

“Empecé a explorar otras otras vías. Hace unos cuantos años, antes de la pandemia, coincidimos unos cuantos activistas en una plataforma que montamos que se llamó Camelamos”, desde ahí hacían, explica la leonesa —aclarando que no le gusta particularmente esa palabra— lobby político. Como activista, Hernández se ha centrado en el comercio ambulante, ámbito en el que trabaja. Reivindica que es un sector históricamente relegado y sin embargo fundamental: “Hablándote desde la España vaciada somos los únicos que llegan a sitios donde no llega nadie más”. Para la activista, su función es doble: actúan como pacificador social al disponer de productos más asequibles, por otro lado llevan cosas donde nadie más las lleva: “Pienso en la señora que si no va mi primo y le baja a León con las recetas y se las coge y se las sube al siguiente mercado, pues nadie se lo hace”.

A María Hernández, candidata de Unidas Podemos- Izquierda Unida en León, no le hablaron en el colegio nunca de la resistencia gitana, lo que sí tuvo que afrontar fue que su tutora le recitara todos los días la Gitanilla de Cervantes: “Nacen de padres ladrones, críanse con ladrones...”

Hernández entró en el Ayuntamiento de León de 2015 a 2019. Formaba parte de una agrupación de electores, vecinas y vecinos de los barrios que se juntaron al calor del municipalismo de la época. Antes de eso, había llegado a Podemos de casualidad, un día que vio “una noticia muy chiquitina”, de un periódico en un bar, anunciando la primera asamblea de la formación en León, vio que estaba a tiempo de ir y para allá y tiró. “Y así empezó mi vida en la política: me acerqué a oler y, pues mira, me quedé ahí y acabé siendo incluso la responsable de Feminismos en Castilla y León”.

Para Hernández, el espacio municipal es un lugar privilegiado para hacer políticas reales y de reparación. Entre los logros de su etapa como concejala destaca cómo se consiguió que la celebración del 8 de abril, Día Internacional del Pueblo Gitano, pasara de ser responsabilidad de Servicios Sociales a responsabilidad de Cultura. También trabajó en la modificación de la normativa municipal de la venta ambulante. De aquellos cuatro años de gestión también salió un Consejo de la población gitana “donde están representados desde los ancianos hasta asociaciones que son gitanas o que son progitanas, o que trabajan con personas gitanas, desde ahí se pueden abordar muchísimos temas”. 

Paqui Maya Heredia, regidora de Sabadell, también piensa que desde los municipios se pueden hacer políticas fundamentales para el pueblo gitano, y no solo. Procedente del ámbito social, con experiencia en inserción laboral y educación, Heredia entró en política de la mano de Esquerra Republicana. Desde la agrupación conocían su labor en las políticas municipales dada su participación en diferentes mesas del ayuntamiento. “Una de las propuestas que tenía muy clara Esquerra Republicana aquí en Sabadell era poder incorporar a personas de la ciudad que pudieran representar otros sectores, y no fuera toda la representación de personas blancas, payas, no gitanas, sino tener un reflejo más real de quienes vivimos aquí, donde hay casi un 5% de población gitana”. Heredia califica su invitación a incorporarse al partido como “una grata sorpresa”.

Todo esto Heredia lo cuenta desde la conciencia de que la incorporación de personas gitanas, (y en general de minorías) a las listas puede verse criticada como un ejercicio simbólico que conviene a los partidos para mostrar diversidad, para llenar una cuota que realmente no cambia sus políticas. “Pero esto ya se ha debatido en el caso de las mujeres, y gracias a estas iniciativas, a las cuotas, hay mujeres representando y ocupando espacios a los que antes no teníamos acceso. Yo nunca me he sentido un objeto, no me siento un florero, no me siento la pieza cultural de la comparsa dentro de la orquesta”. Y espera que del mismo modo que estas políticas positivas han servido para normalizar la presencia de mujeres en lugares de toma de decisiones, “esto también evolucione y dentro de pocos años tengamos gitanos en puestos mucho más importantes”. Entre los logros derivados de la incorporación de personas gitanas a las instituciones, Heredia cita el Pacto de Estado contra el Antigitanismo. Ella espera repetir como regidora de su ciudad, está en el puesto número seis y las encuestas son favorables. 

Sin salir de Catalunya, en Barcelona, Ricardo Valentí aspira a entrar en el ayuntamiento de la mano de Junts Per Catalunya. Este activista cuenta con una larga trayectoria al frente de la asociación de gitanos referente del barrio de Gracia y ha podido interactuar desde el Consejo Gitano del Ayuntamiento de Barcelona, con representantes de diversos partidos: “En este contexto me ofrecieron por primera vez hace cuatro años ir en las listas de Junts per Catalunya, y este año me lo han vuelto a ofrecer. Es gente que conozco, una de las personas en la lista será la presidenta del Consejo Gitano del Ayuntamiento de Barcelona”.  

Velentí considera que no hay nada nuevo en que los partidos sumen a activistas tras ver su trayectoria. De hecho, explica, la presencia de diputados o eurodiputados gitanos es importante. “Tenemos a Bea Carrillo, Sara Jiménez e Ismael Cortés, y ellos también empezaron desde abajo, cada uno con su partido, cada uno con su ideología. Nos respetamos todos, somos gitanos todos y todos somos hermanos”. Para dar fe de que este es un proceso de larga data, Valentí cita a Juan de Dios, el primer eurodiputado gitano. ¿Cómo empezó? Pregunta el candidato de Junts: también por la base, recuerda, y añade: “La Constitución Española lleva su firma”. 

Para Escudero, la política va de ayudar a la gente de su barrio, y espera “dar ese punto de realidad que muchas veces falta en las instituciones”. Defiende que hacen falta más gitanos y gitanas en la política y la administración

Mucho después de que Juan de Dios se convirtiera en referente de los políticos gitanos nació Samuel Escudero León, hace ahora 24 años. Ya desde muy pequeño sintió la llamada de la participación, primero en espacios juveniles y de estudiantes. Escudero viene de Vallecas y se presentará a las elecciones en la lista de Más Madrid. Si piensa en qué es la resistencia gitana, le vienen a la mente resistencias cotidianas, como lo que implica levantarse en la madrugada para trabajar en el mercadillo, las madres que se baten por sus hijos, el apoyo mutuo cuando las instituciones te abandonan, como sucedió durante la pandemia, compartir en la pobreza, como le contaba su abuela que hacían en los años más duros y siguen haciendo.

Pese a formarse en un centro público impregnado de la diversidad del barrio, este joven tuvo su primer encontronazo con el antigitanismo encarnado en un profesor, fue en primero de la ESO, era un solo docente que “tenía ciertos estereotipos, prejuicios. Cuando llegué a clase recuerdo que me dio un dibujo y un boli y me dijo ponte atrás, no molestes”.

Escudero no lo dejó pasar y lo contó en casa. La asociación de Vallecas de la que formaba parte, su madre y su tía intervinieron, a Escudero no le iban a impedir estudiar como cualquier otro compañero, el centro también reaccionó. A parte de este caso, Escudero recuerda su instituto como un espacio de buenos profesores, mentores, dice, donde además fue estrenando su inquietud participativa: fue delegado, representante de los alumnos, y responsable de igualdad.

Pronto empezó a dar charlas en centros educativos, como referente positivo para el alumnado: “En algún momento, con 16 años, acabo en el Parlamento Europeo hablando del pueblo gitano y sobre todo de la juventud”, recuerda. De los años de combatir el antigitanismo con sus primos, gente que ahora es familia, surgió su primer contacto con lo que entonces era Ahora Madrid. En 2019 se incorporó, ya con Más Madrid, como vocal vecino de Vallecas: “Los últimos cuatro años estaba trabajando en propuestas de mejora del barrio, en juventud, en deporte, en infancia, en movilidad, que en las pocas competencias que tiene la Junta de Distrito respecto a la educación”. 

En esas estaba, y en trabajar como cocinero cuando un día, “lleno de guacamole”, puntualiza, le llaman para invitarle en las listas autonómicas. Tras pensarlo un ratito, dijo para adelante. Pensaba que se trataría de un puesto simbólico pasando el número 50 pero al salir las listas provisionales vio que estaba en el número 32. “Por las encuestas salen entre 28 y 30 diputados, estoy a un pie de entrar como diputado en la Asamblea de Madrid”, se sorprende Escudero que se presenta a sí mismo como “joven, gitano y vallecano”. 

Para Escudero, la política va de ayudar a la gente de su barrio, y espera “dar ese punto de realidad que muchas veces falta en las instituciones”. Defiende que hacen falta más gitanos y gitanas en la política y la administración. En ese sentido, coincide con el candidato de Junts per Catalunya en que hay una agenda transversal que une a los y las gitanas que entran en política y que trasciende las siglas de los partidos a los que pertenecen: “El bienestar de nuestro pueblo, de nuestra gente, está por encima de todo. Se notó en el Pacto de Estado contra el antigitanismo en esa subcomisión que consiguió estipular el antigitanismo como delito de odio. Seguí en vivo la retransmisión mientras se me salían las lágrimas viendo a esos tres grandes gitanos de distintas formaciones, hablar y defenderlo”.

Gitanos y gitanas, pero no solo

El hecho de compartir algunos objetivos políticos en relación a su pueblo no reduce a las personas gitanas a una especie de sujeto esencialista. “Yo antes soy mujer y después soy gitana. Además, todas las cuestiones generales me afectan de la misma manera que a cualquier otro ciudadano”, recuerda Heredia. Pero también reconoce que el hecho de ser gitana aporta a la política el entendimiento de situaciones que solo pueden comprenderse a partir de haberlas vivido. “Incluir esa mirada de la diversidad cultural era una deuda que tenía la política en sí. En ese sentido, las elecciones de 2019 también marcaron una diferencia, tener a cuatro diputados, tener representación municipal en ciudades de España, de Cataluña… Lo positivo sería no frenar aquí, que esto se siga construyendo”. Para Heredia la asignatura pendiente es avanzar en memoria y reparación. “Se tiene que reconocer lo que ha pasado con el pueblo gitano históricamente, hasta que no se repare ese proceso histórico que nos ha llevado a la situación que tenemos, no vamos a conseguir tener los mismos derechos que cualquier otro ciudadano”, sentencia. 

Para Valentí, la institución sin duda es un lugar desde el que combatir el antigitanismo, “pero también dedicarse a temas fundamentales que no afectan solo al pueblo gitano, como Educación, vivienda, salud y empleo”. El candidato de Junts per Catalunya quiere aclarar que como políticos gitanos no representan a la población gitana. “Nosotros no somos líderes, somos activistas. Ahora claro. Si nos piden una reunión con colectivos gitanos, pues evidentemente yo la voy a montar para que vengan y escuchen las propuestas”, la prioridad sin embargo no es convencer, sino hacer. “No se trata de: voy a buscar tu voto y después no me acuerdo. Se trata de trabajar con nuestra gente. De estar allí con ellos”.

Para Escudero también es importante dejar claro que las personas racializadas no cubren una cuota en los partidos. “Mi fin no es decir, soy gitano y estoy aquí, si no, soy gitano y te hablo de educación pública, te hablo de formación profesional, te hablo de movilidad, te hablo de transporte público, te hablo de ecologismo”, reivindica el joven, que recuerda que ya cuenta con una trayectoria como vocal vecino.

Hernández tampoco viene solo del activismo gitano, en realidad su primera lucha fue de tinte laboral. “En el trabajo me llamaban la sindicalista, aunque nunca he estado afiliada a ningún sindicato. Tuvimos un proceso de ERTE en un call center en el que nos echaron a 398 personas de una tacada”. El hecho de que entrara en política le viene casi natural, su abuelo fue concejal en el primer ayuntamiento en León. “De casta le viene al galgo, la política siempre se ha mamado en casa”. Y la política, recuerda, ha estado siempre presente en el pueblo gitano, aunque ahora por fin se haya hecho más visible. “La primera manifestación que hubo en democracia fue en la Puerta del Sol, gitanos pidiendo pan y trabajo. Más político que esa primera manifestación dentro de la democracia no lo hay. Lo que pasa es que nunca se nos ha visto como sujetos políticos. Es más, casi siempre la mayoría de partidos nos han usado como para dar el toque de color, el toque folclórico”, de “Gitano de Temporá”, dice, citando la canción del “tío Raimundo Amador”. Y trae otro referente, al tío Marianet de la CNT, clave en la Guerra Civil.

Hernández va también bien posicionada en la lista, la número tres. “Creo que es muy importante visualizar a las personas racializadas, en este caso gitanos o gitanas que vamos en listas. Pero también me gustaría, como dijo el otro día la prima Sandra Heredia —que como salga alcaldesa de Sevilla nos vamos todos para allí— que algún día, y espero sea dentro de poco, deje de ser noticia que estemos ocupando los espacios que nos corresponden”. La integrante de Adelante Andalucía, es la única política gitana que encabeza una lista en las elecciones del 28M, en su Comunidad Autónoma otros dos candidatos gitanos se presentan ante las urnas: Sheila Carmona Silva, en Linares, está en la lista Izquierda Unida - Más País - Verdes Equo, mientras que al ayuntamiento de Sevilla, también se presenta el socialista Mario Vargas Camas. Su compañero de partido en Catalunya, Paco Vargas Porras, se presenta con el PSC en la localidad de Sant Adrià del Besó. Las próximas elecciones pueden pues, ser una cita clave para que las demandas del pueblo gitano entren en primera persona en muchos ayuntamientos. 

Autora: Sarah Babiker
Fuente: El Salto

Organizaciones de todos los sectores piden más medidas contra el racismo y la discriminación para lograr la equidad en el ámbito de la salud

Organizaciones de todos los sectores piden más medidas contra el racismo y la discriminación para lograr la equidad en el ámbito de la salud

Reproducimos el texto íntegro, traducido al español de la Declaración Conjunta del proyecto "DisQo, lucha contra la discriminación y equidad en el ámbito de la salud 2022-2023" en el que La Fragua Projects participa junto a otras 23 organizaciones europeas.

13 de abril de 2023

A pesar de que cada vez hay más pruebas de que el racismo y la discriminación estructurales, institucionales e interpersonales repercuten de múltiples maneras en las desigualdades en materia de salud física y mental , hasta ahora se ha prestado muy poca atención a esta cuestión en el ámbito de la salud pública.

Las organizaciones abajo firmantes, que trabajamos en todos los sectores, nos comprometemos a adoptar una postura activa contra todas las formas de racismo y discriminación y pedimos a los responsables de la toma de decisiones a todos los niveles, incluida la Comisión Europea, que sigan nuestro ejemplo.

Juntos, hemos identificado cinco prioridades clave para abordar la cuestión de forma constructiva, respetuosa y participativa:

  1. Reconocer el racismo y la discriminación como determinantes fundamentales de la salud, la equidad y el bienestar.
  2. Fortalecer la participación social de las comunidades racializadas y discriminadas, y fomentar la diversidad, la representación y la lucha contra la discriminación.
  3. Aumentar la claridad y coherencia de las definiciones clave relacionadas con el racismo, la discriminación y la equidad en el ámbito de la salud.
  4. Recopilar más datos sobre igualdad (en la salud), desglosados por indicadores sobre múltiples motivos de discriminación, y armonizar la recopilación de datos de la UE.
  5. Reforzar la legislación antidiscriminatoria de la UE, eliminando los compartimentos estancos e impulsando la integración de las políticas, la transparencia, la justicia reparadora y la participación social.

Esta Declaración Conjunta ha sido elaborada por personas que trabajan para organizaciones que son miembros o apoyan la Red Temática "DisQo - antidiscriminación y equidad en salud".

En el Anexo 1 se incluye un glosario con definiciones de términos clave utilizados en este documento, como racismo estructural e institucional, discriminación y equidad sanitaria.

1. Empieza por el reconocimiento

El racismo y la discriminación son determinantes fundamentales de la salud, que repercuten negativamente en la salud física y mental, así como en la accesibilidad y la calidad de los servicios sanitarios, a lo largo de la vida y a través de las generaciones.1 A pesar de la abrumadora evidencia, estas desigualdades sistemáticas y evitables en materia de salud han recibido muy poca atención en el ámbito de la salud pública.

Reconocer y nombrar los prejuicios inconscientes, así como el racismo y la discriminación interpersonales e internalizados, en el lugar de trabajo, en las comunicaciones, en la investigación y en las interacciones con otras personas, incluidos colegas o pacientes, hará avanzar la comprensión del problema y permitirá realizar más esfuerzos para abordarlo.

Reconocemos y apoyamos las acciones de la actual Comisión Europea, incluidas sus estrategias contra la discriminación, como el Plan de acción de la UE contra el racismo.3 Sin embargo, pedimos un compromiso más firme, no sólo de las instituciones de la Unión Europea, sino también de todos los líderes dentro y fuera del ámbito de la salud pública, incluidas nuestras propias organizaciones, para lograr un reconocimiento más amplio del racismo y la discriminación como determinantes fundamentales de la salud, la equidad y el bienestar.

Lograr un mayor reconocimiento del racismo y la discriminación como determinantes fundamentales de la salud, la equidad y el bienestar.

Nos comprometemos a emprender acciones para un reconocimiento más amplio del racismo y la discriminación estructurales, institucionales e interpersonales como determinantes fundamentales de la salud, la equidad y el bienestar mediante:

  • reforzando las políticas y prácticas antirracistas y antidiscriminatorias dentro de nuestras propias organizaciones
  • integrando este reconocimiento en nuestro trabajo/defensa siempre que sea posible;
  • colaborando y asociándonos con organizaciones de todos los sectores para crear comunidades de e intercambiar experiencias.

Hacemos un llamamiento a la Comisión Europea para que reconozca explícitamente el racismo y la discriminación como factores determinantes de la salud, la equidad y el bienestar:

  • asumiendo un papel de liderazgo para abordar esta cuestión desde la perspectiva de la equidad sanitaria;
  • la inclusión de menciones explícitas de esta cuestión en los documentos legislativos y políticos
    políticas;
  • dando prioridad a esta cuestión como parte integrante de los planes de formación en distintas disciplinas
    y como aspecto clave de la formación profesional continua; y
  • dar prioridad al tema en la financiación de la investigación.

2. Se trata de las personas

Con demasiada frecuencia, las políticas se elaboran sin implicar a las personas afectadas por ellas. Además, la participación social en los procesos de toma de decisiones es algo más que hacer que las personas participen en un ejercicio de marcar casillas al final de un proceso y debe seguir un "marco basado en los derechos humanos " que implique un compromiso significativo de las personas y comunidades afectadas a lo largo de todo el proceso, desde el diagnóstico del problema o problemas hasta la planificación, aplicación y evaluación de la política o intervención. También incluye proporcionar los medios para participar, la capacidad de las personas y el empoderamiento cuando sea necesario. La OMS Europa reconoce la participación social como motor de la equidad sanitaria. Un aspecto importante y relacionado con esto es la falta de diversidad y representación en los puestos de poder, como en las salas de juntas de las organizaciones públicas y privadas y en los órganos consultivos. La diversidad y la representación a las que nos referimos aquí incluyen, entre otros, el origen étnico, la raza, la cultura, la nacionalidad, el género, la orientación sexual, la identidad de género, la religión, la edad y la discapacidad. Esta falta de diversidad se observa también en el actual Parlamento Europeo, donde las minorías étnicas en general y las personas de color en particular están ampliamente infrarrepresentadas.

Reforzar la participación social de las comunidades racializadas y discriminadas, y fomentar la diversidad, la representación y la lucha contra la discriminación a todos los niveles.

Nos comprometemos a promover activamente actividades de participación social significativas que sean inclusivas y en las que se otorgue el liderazgo a los implicados mediante

  • Aportando liderazgo intelectual, experiencia vivida y soluciones concretas cuando los responsables de la toma de decisiones en actividades de participación social participen en el diseño, desarrollo y evaluación de iniciativas legislativas duras y blandas;
  • proporcionando información continua sobre cómo pueden mejorarse dichos procesos; y
  • abogar por la diversidad y la representación a todos los niveles, tanto en nuestras propias organizaciones como en nuestro trabajo sobre la equidad (sanitaria) en torno a las personas de comunidades marginadas.

Pedimos a la Comisión Europea que redoble sus esfuerzos para promover la participación social y aumentar la diversidad en todos sus niveles organizativos mediante:

  • incorporando y liderando sistemáticamente a las partes interesadas de la sociedad civil, no sólo en el diseño, desarrollo y evaluación de iniciativas legislativas duras y blandas, sino también como fuente clave de conocimientos especializados, siguiendo las Directrices para Legislar Mejor; y
  • fomentando -de forma no simbólica (es decir, garantizando una influencia real)- la diversidad y la representación en sus asesores/organismos consultivos, en sus proyectos financiados y, lo que es más importante, en todas sus DG, a todos los niveles de gobernanza.

3. El lenguaje importa

A fin de mejorar la calidad del diálogo y el discurso para abordar eficazmente el racismo y la discriminación, se necesitan definiciones concisas y reconocidas de términos y conceptos clave, como por ejemplo raza, racismo, racialización, discriminación, antirracismo, antidiscriminación, desigualdades sanitarias y equidad sanitaria. Se trata de requisitos previos fundamentales para crear un lenguaje común, un terreno común y un espacio seguro para el diálogo constructivo, así como para garantizar el uso de un lenguaje respetuoso y no estigmatizador.

Las definiciones existentes están fragmentadas en documentos y sitios web de las Direcciones Generales (DG) y Agencias de la Comisión Europea. Además, existen múltiples definiciones para el mismo término, y las definiciones utilizadas por organizaciones internacionales, como las Naciones Unidas, también pueden diferir.

Aumentar la claridad y coherencia de las definiciones clave

Nos comprometemos a promover un lenguaje respetuoso e inclusivo y a aumentar la claridad y coherencia de las definiciones críticas mediante
claridad y coherencia de las definiciones críticas

  • la creación de espacios seguros para el diálogo inclusivo y respetuoso en nuestras propias organizaciones; y
  • liderando la reflexión y participando activamente en las acciones de la UE para armonizar las definiciones.

Hacemos un llamamiento a la Comisión Europea para que asuma un papel de liderazgo en el aumento de la claridad y coherencia de las definiciones críticas mediante:

  • desarrollando una página web con un glosario general de definiciones; y
  • realizando -o financiando- un ejercicio de armonización para establecer
    definiciones de los términos sobre los que no existe consenso, con la participación de las partes interesadas, incluida la sociedad civil.

4. Si no se puede medir, no se puede solucionar

La formulación de políticas y el seguimiento basados en pruebas para abordar el racismo y la discriminación y promover la equidad (sanitaria) requieren datos de buena calidad (cuantitativos y cualitativos) que permitan el desglose por indicadores de los diversos motivos por los que las personas pueden ser discriminadas, como su raza, origen étnico, características sexuales, género, orientación sexual, discapacidad, religión, creencias, edad y situación socioeconómica. Además, los datos sobre la discriminación autodeclarada o percibida son importantes, ya que las víctimas de discriminación tienden a no denunciar los incidentes de discriminación a las autoridades por diversas razones, como no saber a quién acudir y la falta de confianza en las autoridades. Dichos datos también permitirían realizar un análisis interseccional, mostrando individuos o grupos que se enfrentan a una discriminación múltiple e interconectada. Es importante destacar que la recopilación y el uso de datos sobre igualdad deben seguir el principio basado en los derechos humanos de no hacer daño, y no crear ni reforzar la discriminación, los prejuicios o los estereotipos existentes. Además, los datos anónimos deben ponerse a disposición del público. Sin embargo, en la UE faltan sistemas integrales o un enfoque coordinado para recopilar y utilizar datos de buena calidad sobre la igualdad, en parte debido a los diferentes enfoques y normas por los que algunos de los Estados miembros prohíben la recopilación de datos basados en el origen étnico por razones éticas, constitucionales o históricas.

Esto incluye los datos sobre igualdad en el ámbito de la salud (mental), en el que debe mejorarse tanto la recogida de datos como la investigación, incluidos los estudios a largo plazo, sobre todas las formas de racismo y discriminación. Un elemento crucial es la formación, no sólo de los profesionales sanitarios, sino -lo que es más importante- también de los miembros del personal (auxiliares, recepcionistas, etc.) encargados de recopilar los datos, para que comprendan la importancia que, a su vez, pueden transmitir a los pacientes. Esto incluye habilidades interpersonales y de sensibilidad cultural que generen confianza en el paciente. Por otra parte, la propuesta de la Comisión Europea sobre el Espacio Europeo de Datos Sanitarios es un instrumento legislativo crucial que, si se aplica con prudencia, tiene el potencial de aumentar la transparencia, dar a las personas el control sobre sus propios datos sanitarios y generar confianza en la forma en que se utilizan los datos.

Aunque existen algunas consideraciones legales, sobre todo el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la UE y las normas nacionales de protección de datos para proteger a los ciudadanos de cualquier riesgo potencial de uso indebido o abuso, la recopilación y el tratamiento de categorías especiales de datos personales son posibles en determinadas condiciones, incluso con fines estadísticos o de investigación. Por último, la falta de recursos financieros para llevar a cabo encuestas de recopilación de datos frecuentes y de alta calidad constituye un obstáculo importante.

Recopilar más datos sobre igualdad y de mayor calidad, desglosados por indicadores sobre múltiples motivos de discriminación.

Nos comprometemos a impulsar la mejora de los datos sobre igualdad:

  • abogando por una mayor calidad de los datos sobre igualdad, incluida la adecuada asignación de recursos, tanto a nivel nacional como de la UE; y
  • liderando la reflexión y participando activamente en los esfuerzos por armonizar la recopilación de datos sobre igualdad en toda la UE;

Pedimos a la Comisión Europea que impulse la mejora de los datos sobre igualdad:

  • asumiendo un papel de liderazgo en la armonización de la recogida de datos sobre igualdad en la UE, con la participación de las partes interesadas pertinentes, incluidos los que trabajan con datos (Eurostat, Eurofound, FRA, OCDE, CCI, OMS, etc.) y la sociedad civil
  • elaborar nuevas orientaciones para los Estados miembros sobre la recogida sistemática de datos sobre igualdad, también en el ámbito de la asistencia sanitaria mental y física, mejorando su comparabilidad y accesibilidad, y sobre la formación de las personas que recogen los datos;
  • promover un enfoque interseccional de los datos, garantizando que la recopilación de datos refleje la diversidad de los grupos expuestos a la discriminación; y
  • financiar -y animar a los Estados miembros a financiar- proyectos que avancen en la armonización de la recogida de datos sobre igualdad en la UE.

5. Acabar con los compartimentos estancos y pasar a la acción

Abordar cuestiones complejas y profundamente arraigadas como el racismo y la discriminación estructurales e institucionales, que afectan a sociedades y generaciones, requiere acciones a distintos niveles y colaboraciones y asociaciones entre distintos sectores. Esto último exige romper los compartimentos estancos y operar fuera de la propia zona de confort y/o área de especialización, para lo cual todos los puntos anteriores son cruciales: reconocimiento del problema, un lenguaje común con definiciones claras para la comprensión, la participación y el liderazgo de las personas afectadas, y datos de buena calidad. Es crucial reconocer que existen silos entre las categorías de partes interesadas, incluidos los sectores público, privado y de la sociedad civil, pero también que dentro de estos silos puede haber dinámicas y estructuras de poder que sostienen la discriminación y/o la exclusión.

La actual Comisión Europea ha puesto en marcha varias estrategias de la Unión por la Igualdad en 2020-2021 que persiguen la igualdad por diferentes motivos de discriminación, incluidos el racismo y la etnia, el antisemitismo, la discapacidad, el género, el colectivo LGBTIQ y el sentimiento antigitano. Estas estrategias van acompañadas de un grupo de trabajo específico sobre igualdad que trabaja para integrar la igualdad en todos los ámbitos políticos[8]. Este grupo de trabajo opera horizontalmente en todas las Direcciones de la Comisión y, por tanto, debería reducir el trabajo en compartimentos estancos cuando se produzca. Sin embargo, el grupo de trabajo es un servicio interno y no es visible desde el exterior, por lo que no puede supervisarse su rendimiento. Además, la transparencia en torno a la asignación de recursos para luchar contra las desigualdades sería favorable.

Reforzar la legislación antidiscriminatoria de la UE rompiendo compartimentos estancos e impulsando la integración de las políticas, la transparencia y la participación social.

Nos comprometemos a romper los compartimentos estancos y a pasar a la acción:

  • aumentando la colaboración intersectorial con organizaciones ajenas a nuestras redes habituales; y
  • participando activamente en actividades participativas centradas en la integración de la política de la UE, y aportando su liderazgo intelectual.

Hacemos un llamamiento a la Comisión Europea para que rompa los compartimentos estancos y pase a la acción:

  • reforzando sus esfuerzos de integración de la política a través del Grupo de Trabajo sobre Igualdad, para identificar la fragmentación, mejorar la coordinación y aumentar los espacios (seguros para) el diálogo entre los diferentes niveles;
  • adoptar un enfoque interseccional, reconociendo la diversidad de los grupos expuestos al racismo estructural y a la discriminación, para dar una respuesta eficaz y global a las necesidades particulares de dichos grupos en las intersecciones pertinentes; y
  • aumentar la transparencia y la participación social para reforzar la integración de las políticas, incluso en el Grupo de Trabajo sobre Igualdad y la financiación destinada a la lucha contra las desigualdades;

El camino es nuestro

Nosotros, las organizaciones abajo firmantes, reconocemos que lograr una verdadera Unión de la Igualdad es y será un camino continuo que deseamos recorrer juntos. Por favor, considere esto como una mano amiga y un compromiso de cada una de las organizaciones abajo firmantes para apoyarnos en todo lo que podamos para avanzar hacia nuestro objetivo común: sociedades justas e igualitarias.

Firmas

Las organizaciones y los diputados al Parlamento Europeo abajo firmantes suscriben la presente Declaración Conjunta. Pueden presentarse adhesiones adicionales hasta el 17 de mayo de 2023. Las adhesiones, preguntas o sugerencias pueden dirigirse a Raymond Gemen (Raymond.gemen@epha.org).

Organizaciones:

Africa Advocacy Foundation
Art.1 Midden Nederland
Association of Schools of Public Health in the European Region
Cairde
Center for Community Research and Action de la Universidad de Sevilla (CESPYD)
Centre for Global Health Inequalities Research
European Association for the Study of Obesity
European AIDS Treatment Group
Eurochild
EuroHealthNet
European Independent Foundation in Angiology/ Vascular Medicine
European Institute of Women’s Health
European Network of Equality Bodies
European Psychiatry Association
European Public Health Alliance
European Society for Organ Transplantation
European Public Health Association
Eurordis
FEANTSA
International Sports and Culture Association
La Fragua Projects
Make Mothers Matter
Mental Health Europe
MiHealth Europe
Nobody left Outside
Platform for International Cooperation on Undocumented Migrants
Robert Koch Institute (German National Public Health Institute)
Romtens Foundation
Salud por Derecho
Social Platform

Miembros del Parlamento Europeo

Miguel Urbán Crespo - Grupo de La Izquierda
Milan Brglez - Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas
Romeo Franz - Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea

Nuevas masculinidades gitanas. ¿Una realidad emergente?

Nuevas masculinidades gitanas. ¿Una realidad emergente?

Documento enviado con motivo de las 40 jornadas de la Asociación Enseñantes con Gitanos celebradas en Valencia.

El concepto a debate: nada más viejo que la masculinidad.

El concepto “nuevas masculinidades” no está exento de debate y polémica. Este tipo de cuestionamientos, habitualmente pecan de academicistas y con cierto aire sofisticado al que cuesta llegar con el interés necesario para seguir el hilo de las interminables réplicas y contrarréplicas. Aun así, voy a intentar sumergirme en él con la intención de extraer alguna reflexión interesante sobre todo este asunto.

Primero debemos observar que esta expresión está compuesta por dos palabras y se conjuga en plural. La masculinidad, o sea el centro de las relaciones de privilegio y de opresión que vive nuestra civilización: el hombre. Ese sujeto político que domina el mundo y que hace que esté a su medida cual si fuera un dios cualquiera (así nos va). Esa identidad hegemónica la adjetivamos de nueva, sin duda con la intención de proyectar una imagen positiva dando a entender que todo lo nuevo es mejor, una evolución, un desarrollo de un estadio anterior. Nada más lejos del pensamiento científico y de la verdad cotidiana. No contentos con todo esto, también la pluralizamos proyectando que existen muchas formas de ser hombre, que ser hombre también es un hecho diverso. Qué mundo tan maravilloso proyecta lo “políticamente correcto”.

Mi apreciado José Ignacio Pichardo, en una entrevista realizada por Amnistía Internacional[1], al que tuve oportunidad de conocer hace más de 20 años en reuniones de activismo, contesta a la pregunta ¿Qué es ser hombre? Diciéndonos “Lo que es ser hombre y lo que es ser mujer se construye culturalmente. No hace falta remontarse muy atrás para darse cuenta de que no es lo mismo ser hombre en el siglo XXI que hace 50 años. En este tiempo hemos experimentado cambios importantes en la masculinidad que muestran que la transformación es posible. Por ejemplo, hoy muchos varones cuidan y son cariñosos con sus hijos e hijas, algo impensable hace unas décadas”.

Estando de acuerdo con lo que plantea, la lectura de esta interesante entrevista me lleva a reflexionar sobre algunos elementos que quiero compartir con los y las lectoras de este texto.

Parece incuestionable, a estas alturas, la afirmación que nos dice que el género es un constructo social, una serie de roles, valores y formas de sociales, interpersonales e intimas de actuar que en un contexto histórico concreto se otorgan a los cuerpos que la hegemonía viene a denominar como hombres o mujeres[2], estableciéndose en un conjunto de pautas que actúan en todas las esferas de las vidas humanas, desde las más sociales a las más íntimas. Sería iluso pensar que esos valores y roles están diseñados al margen de las relaciones de poder existentes, de los intereses políticos, económicos y geoestratégicos que dominan el mundo y que toman forma sin contemplar la dialéctica entre hegemonía y subalternidad que atenaza la vida en su máxima expresión y en todo el planeta. No hace falta tener un sentido de la observación desarrollado para darse cuenta de que eso no es así ni por asomo.

Dicho de otra manera. Los roles de género están pensados y diseñados para mantener el dominio del hombre, blanco (payo), cristiano y heterosexual, como paradigma dominante que lo sitúa en la cúspide de la pirámide del poder, en el centro de la estructura social, económica y política. En esa verdad absoluta se estructura el desarrollo de los sistemas sociopolíticos y económicos que prevalecen en nuestra civilización, produciendo, de manera sobradamente demostrada, la vulneración sistemática de los Derechos Humanos, hambre, pobreza, guerras, injusticia, sufrimiento, dolor y muerte generalizada en el planeta, aniquilando los recursos naturales y haciendo la vida insostenible a costa de acumular impúdicamente en muy pocas manos la riqueza de manera cada vez más pronunciada.

Si damos mi afirmación como válida (sé que puede ocasionar debate), ¿qué es lo que pretendemos con intentar definir “nuevas masculinidades”? La masculinidad, tal como se ha estructurado históricamente es la razón primera, o como mínimo el acompañante necesario, que ha llevado a esta civilización a un callejón sin salida. No tiene sentido intentar “reformar” el concepto. Debemos acabar con él si queremos que el futuro pase de ser una palabra retórica, a convertirse en un anhelo posible, en una esperanza colectiva. Si alguna persona que se autoconsidera hombre lee mis palabras y se siente incómodo, ofendido o cuestionado, le pido que se despoje de ese prejuicio y no vea en mi alguien que le ataca como individuo. No es esa la intención de quien escribe. Le animo a hacer un ejercicio de introspección profunda, y si es posible sin necesidad de expresarla (acto habitualmente muy masculino). Estoy seguro de que muchos de los que lo hagan verán que probablemente sean una víctima más al servicio de los intereses hegemónicos, como también lo soy yo. La masculinidad, el género masculino, tal y como lo entendemos hoy en día es contrario a la vida y la felicidad. Nos duela o no reconocerlo.

En mi opinión hablar de nuevas masculinidades es, en cierta manera, negar que ese constructo llamado hombre, ejerce, con inagotable, demoledora y cruel energía, unos privilegios que le otorgan ventaja con muchos de sus semejantes. Es un espejismo pensar que el hombre va a abandonar esa posición voluntariamente. Para subsanar esa desigualdad intencionada y planificada, ese hombre debe ceder espacio a las personas no hombres; debe desinstalarse de su centro y compartir; debemos sacarlo si es preciso; debe abandonar su privilegio, o sea, debe dejar de ejercer su masculinidad; asumir que él no es el universo completo. ni desocupar el espacio público en modo invasivo ya sea de forma física o simbólica; interiorizar que las relaciones no tienen por qué ser verticales; que las decisiones se pueden tomar escuchando, intentando comprender lo que “el otro” o “la otra” necesita, siente. La verdadera nueva masculinidad, debe coger el camino de la desaparición.

Los cuerpos llamados hombres que creamos en la igualdad y en la justicia social, debemos deconstruirnos. Repensarnos. Deshacer el camino andado. Con la granítica base construida con siglos de opresión sistémica no podemos construir algo nuevo. Como dice la misma entrevista a José Ignacio Pichardo, la existencia de minorías de hombres que se cuestionan su rol, no impide que la injusticia derivada del género siga matando, maltratando, produciendo dolor y muerte a gran escala. Hoy mucho más que en cualquier otra etapa de la historia. La tierra en la que plantemos nuestra “nueva” identidad debe ser permeable, esponjosa, abierta a la vida. Nuestra base tiene que ser la antítesis del monte rocoso de la masculinidad hegemónica. El camino opuesto ya sabemos a dónde nos lleva.

La otra cara de este debate es asignarnos a los y las que nos cuestionamos la opresión de género (eufemismo para decir de la masculinidad hegemónica), la idea que queremos hacer desaparecer a los hombres de la faz del planeta. Esta falacia facilona se puede equiparar a si lo aplicásemos a quienes, siendo esclavos y sin conocer otra realidad, se alzaron contra esa opresión, buscando justicia y aventurándose a construir un mundo mejor. El que les escribe se siente hombre CIS, pero intenta mirarse críticamente para (re)construirse en la medida de sus capacidades. Los que le quitamos la máscara a la masculinidad hegemónica estamos creando la posibilidad que surjan identidades que puedan ejercer otro tipo de relaciones, basadas en otros principios y valores. Querer acabar con alguien (un colectivo) además de una atrocidad, es una forma de pensar muy masculina. Nada más lejos de lo que uno anhela. Queda dicho.

El monstruo de la homosexualidad para la hegemonía heterosexual.

No hay situación que produzca más vértigo a la masculinidad, que reitero que es hegemónica, que la existencia del activismo de la disidencia sexogenérica. Los que estamos en ese terreno lo sabemos y en algunos casos, como es el mío, sabemos que eso tiene costes personales, laborales, familiares, profesionales, económicos y políticos. Los asumimos, pero no deja de escocer la herida cuando el frio cuchillo separa las carnes. No somos insensibles. Hemos tenido que aprender en base a las discriminaciones a ser resistentes y resilientes.

Antes de la aparición de los activismos, antes de Stonewall Inn, la revuelta de las travestis y transexuales racializadas, negras y latinas a la represión policial sistemática en la Nueva York de 1969; o antes de la marcha pro derechos LGTB en Barcelona en 1977 impulsada entre otras por una mujer transexual gitana, la tía Miryam Amaya; la hegemonía heterosexual tenía arrinconada a las disidencias sexogenéricas, con la ayuda inestimable de las grandes religiones monoteístas que, a lo largo de su sangrienta historia habían encontrado en la represión de todo lo relacionado con el sexo (el deseo) a uno de sus principales instrumentos de control de las masas que pretendían guiar.

La reivindicación del “derecho al propio cuerpo”, probablemente sin intencionalidad, se convirtió de hecho en una idea que propició un importante cambio social. Se transformó en una idea revolucionaria de facto. De esa convulsión social surgieron palabras nuevas que parecían cuchillos peligrosos para el sistema: visibilidad, salir del armario, orgullo. Este episodio histórico y sus consecuencias (movimiento LGTBIQ+, como el más destacado) se establece como uno de los más grandes cuestionamientos que ha sufrido el sistema de la masculinidad hegemónica y el heteropatriarcado en la historia reciente de la humanidad.

A pesar de que de eso hace ya más de medio siglo, la idea de la homosexualidad sigue siendo tortuosa para la masculinidad hegemónica. Se siguen sintiendo en peligro. La proximidad de ésta les autocuestiona y les bloquea. Me asombra la tremenda debilidad que demuestran, detrás de caras pintadas de guerreros iracundos se esconden rostros de niños asustados que no saben cómo actuar ante algo tan intrínsicamente humano como es la diversidad, alguien diferente a ti.

Levando esto a lo que nos ocupa, no puedo calificar de “nueva”, una masculinidad que no se coloque en clara alianza con la disidencia sexogenérica y por supuesto de las luchas feministas y antirracistas. Independientemente de su opción sexual personal, ¿que tendría de “nuevo” un hombre que se reafirme en sus posiciones homófobas tan arraigadas en nuestra heterohistoria? Y no me estoy refiriendo a entelequias. Una masculinidad que pueda llamarse “nueva” debe plantearse que su propia madre pueda decidir manifestar su lesbianismo a la edad que ella desee, o que su hijo de pocos meses tal vez pueda manifestarle más adelante que es una niña transexual, o que su jefe, o el líder de la asociación a la que pertenece pueda ser gay y venir con su pareja de la mano a la reunión y un larguísimo etcétera. Una masculinidad que pueda llamarse “nueva” debería significar que se medite sobre cuál va a ser su posición, no solo estética, sino profunda ante esos hechos. Cambiemos el mundo desde lo pequeño, desde lo que nos rodea. La disidencia sexogenérica es una aliada de facto de quienes quieren deconstruir la masculinidad hegemónica. No hay duda en ello. Los que quieran estar en este lado, no basta con que asuman labores del hogar deben, a mi entender, explicitar su apoyo personal a los derechos de la disidencia sexogenérica si no quieren ser parte del problema que quieren afrontar.

Pichardo nos sigue diciendo: “El concepto de nueva masculinidad tiene que ver con el deseo de muchos varones de crear y vivir en una sociedad igualitaria. Ellos piensan que otras formas de ser hombre son necesarias y, para ello, saben que tienen que cambiar determinados elementos de la masculinidad tradicional. Algunos lo buscan a nivel individual o en pequeños grupos, pero todavía tenemos que conseguir que estas experiencias emergentes cristalicen en modelos reconocibles”. No puedo estar más de acuerdo. Las mujeres han dado el paso. Los feminismos han emergido con fuerza y para quedarse. ¿Qué vamos a hacer los que nos identificamos como hombres?, ¿Cuál es nuestro rol? Hasta la fecha constato que estamos muy desorientados y aturdidos. Los que son heterosexuales quizás desorientados al observar a sus compañeras sexuales claman por la igualdad y se organizan para ello. Los que somos gais (no me gusta este término que suele ser payos con muchos “jurdós” y yo ni soy gache ni tengo de eso), no estamos desarrollado estrategias que acompañen a los feminismos en su voluntad transformadora, como si hicimos en nuestro pasado. Los hombres, heteros, transexuales, intersexuales o gais, debemos hacer nuestra parte que, por supuesto, no es quitarle el rol protagonista a las propias mujeres en su proceso emancipatorio, si no algo que vaya en el camino de mirarnos hacia adentro y crear nuevas bases: la tierra fértil en el que plantar nuestras, esas si, “nuevas” identidades.

La intersección entre la masculinidad hegemónica y el antigitanismo.

Los hombres gitanos no estamos al margen de este debate. Al contrario, estamos inmersos en él. Como Pueblo que ha sido y es víctima de una feroz discriminación estructural, el eje de opresión proveniente de heteropatriarcado intersecciona con el del antigitanismo produciendo mayor cantidad de consecuencias negativas entre los nuestros. Por otra parte, el auge de los feminismos gitanos ha puesto encima de la mesa, de manera más o menos explícita, la necesidad de cuestionar los roles de los hombres gitanos si queremos avanzar hacia un futuro del Pueblo Gitano en el que prevalezca la igualdad y la libertad.

El racismo estructural construye la alteridad (los diferentes) como negación de lo que la hegemonía quiere para sí mismo en un contexto histórico determinado. Proyectan valores negativos sobre nuestra identidad, arraigados en (medias)verdades o en mitos, para reafirmar su supuesta superioridad moral o ética. Este mecanismo cruel que ha marcado la vida de generaciones de gitanas y gitanos actúa con especial crudeza en cuanto al eje de género.

Como evidencian algunos estudios recientes, en los que he tenido el honor de participar desde el grupo de expertos asesor, los hombres gitanos tienen una posición prácticamente idéntica ante la violencia de género que el resto de la ciudadanía, pero el prejuicio antigitano hace que se nos señale como un pueblo más machista, homófobo y socialmente atrasado. La labor de los activistas y de las organizaciones no es otra que la de desmontar esos prejuicios y denunciar los abusos que cotidianamente sufre nuestra gente, ante la insultante pasividad de las administraciones públicas, como hemos visto hace unas semanas el Peal de Becerro (Jaén).

Pero dicho todo esto, ¿toda esta situación nos esgrime de encontrar la manera gitana de deconstruir las masculinidades hegemónicas? En mi opinión la respuesta es un no contundente.

Nuestro Pueblo, atacado de mil maneras a lo largo de los siglos, ha encontrado formas de sobrevivir como identidad. En las últimas décadas esto se puede constatar de manera clara con la implantación más o menos generalizada en España de una opción religiosa estableciéndose como un mecanismo más de resistencia identitaria y de contención de la segregación social y política que se nos ha impuesto. Esta opción religiosa que adoptan muchas personas gitanas en España, haciendo uso de una manera absolutamente lícita de los derechos religiosos que nos asisten en tanto que ciudadanos de este país, en algunas ocasiones está influenciado en la reafirmación de preceptos de una masculinidad tradicional, inmovilista y negadora de los avances sociales y civiles acaecidos en la sociedad, que chocan de manera frontal con los discursos sobre masculinidades con modelos más horizontales, que fomentan valores de igualdad de trato y de cuestionamiento de los roles establecidos. No sería honesto si no reconociera que este conflicto existe y que nos lo encontramos en el día a día de nuestras comunidades.

A pesar de eso, me quiero centrar en aspectos, que teniendo menor alcance me parecen muy ilustrativos de que camino debemos adoptar, en mi opinión, para producir el cambio social deseable. Como he argumentado se trata de transformar desde los pequeño e inmediato a lo sistémico.

Una transformación en círculos concéntricos. Empecemos por el más pequeño y cercano.

Dado que este escrito se redacta con motivo de un encuentro asociativo gitano y progitano, quiero empezar por describir ámbitos en los que actuar en ese campo ya que hay mucho “terreno de mejora”. Se trata de situaciones relacionadas con la sociedad civil gitana y su actividad.

En mi opinión, no podemos estructurar un activismo gitano que de facto no deje espacio para la vida personal, familiar y los cuidados. Los gitanos (hombres) que estén por este cambio deben plantarse y decir públicamente que no es tiempo de reuniones a las 11 de la noche, o que deben acompañar a su hija al colegio por la mañana, por ejemplo. Este tipo de afirmaciones deben escucharse de voces de hombres gitanos para que actúen de manera pedagógica y referencial en el conjunto del activismo. Es evidente que si el activismo es reproductor de los efectos de los privilegios masculinos pierde legitimidad.

Tampoco va en la buena línea establecer grupos de aplicaciones de mensajería instantánea, por ejemplo, en los que los hombres gitanos, muchos de ellos mayores, como si estuvieran en una situación de reunión permanente desde la mañana a la noche, facilitado sin lugar a duda porque tienen a mujeres que se encargan de todas las tareas domésticas y familiares, se deleiten a sí mismos dejando mensajes de audio de 5 minutos cada uno, armando discusiones interminables, poco empáticas y con demasiada presencia de egos sobredimensionados. Las mujeres y otros hombres debemos ocupar nuestro tiempo en otros quehaceres y no podemos (ni queremos) estar escuchando siempre a las mismas personas, reiterándose durante horas. El activismo es una acción colectiva que implica abrir espacios de participación, no coparlos. Es de sabios, virtud que hemos atribuido a muchos de nuestros mayores, saber escuchar y entre todos y todas deberemos encontrar la manera de moderar este tipo de grupos y hacer compatible el respeto a las personas mayores que atesoramos como Pueblo con el control de dinámicas gerontocráticas, que están imposibilitando el necesario y lógico cambio generacional y que instaladas en determinados sectores del activismo gitano en España, fundamentalmente en el asociacionismo institucional. No cabe duda de que esta situación descrita tiene relación directa con las masculinidades hegemónicas en nuestra sociedad y su inagotable necesidad de expandirse y demostrar permanentemente su liderazgo machista, autártico y demostrando sin pudor su fobia a la democracia y a la participación.

Por otra parte, las mujeres, las jóvenes y las niñas gitanas deben tener mayor protagonismo en la vida social y política en nuestras comunidades, y para ello será necesario abrir las puertas a su participación efectiva, respetando sus propias formas de organización y blindando la no injerencia masculina en su vida asociativa. Los hombres gitanos (padres, hermanos, hijos, sobrinos y tíos) deberían se acicates de esa participación y garantes del respeto que esta parte importantísima de nuestro Pueblo se merece. Sin duda podrían ejercer el valor referencial asumiendo tareas domésticas mientras las mujeres hacen vida asociativa.

Especial atención me merece un aspecto que creo de especial transcendencia. Deberíamos trabajar formas de mitigar la competitividad nociva y tóxica entre los hombres gitanos instalada en ciertos sectores de nuestras comunidades. Este aspecto especialmente presente en la masculinidad hegemónica general tiene consecuencias negativas en el terreno de la convivencia, la armonía y en la gestión de los conflictos de intereses existentes entre hombres gitanos. Las organizaciones gitanas deberían abandonar las dinámicas y proyectos asistencialistas, que tanto daño ha hecho a nuestro Pueblo, y trabajar aspectos como este y otros de esta índole (por ejemplo: resolución comunitaria de conflictos, violencia de género, promoción escucha activa, etc.) y hacerlo con periodos de actuación a medio y largo plazo, evaluando el impacto que se consiga, con la implicación también de la academia y de expertos y expertas a poder ser que sean pertenecientes al Pueblo Gitano.

Punto de encuentro. Demos salida a la esperanza.

La deconstrucción de la masculinidad hegemónica es uno de los más grandes y complejos retos que vivimos como civilización, junto con los efectos devastadores del cambio climático. Ese cambio, si se produce, no puede volver a dejar fuera a los racializados y a las personas disidentes. Los hombres que mandan, a cualquier nivel, deben abandonar esa posición para compartirla con los demás. El sistema jerárquico de género, de clase y de raza se está demostrando antagónico al mantenimiento de la vida, es ineficaz, injusto e insostenible.

Estos son caminos intransitados, debemos de reconocerlo y asumir la complejidad que eso conlleva. Armémonos de paciencia, y démonos espacio para equivocarnos y rectificar, pero empecemos ya. Soltemos amarras y hagámoslo con calma y sosiego, pero con la determinación que nos mostraron nuestros ancestros.

Los cuerpos autodenominados hombres y los que no lo son, pueden llegar a ser hermanos y hermanas. No utilicemos la imposición entre nosotros y nosotras. Encontremos la manera de dejar a nuestras hijas y nietas un futuro gitano lleno de salud y libertad, como nuestro saludo. Convirtamos a la equidad en nuestra bandera. Encontremos el punto de encuentro que nuestros ancestros hallaron para conseguir sobrevivir.

Hagamos lo que hagamos, no olvidemos que la libertad si es para unos cuantos, no para todos y todas, en realidad se trata de un privilegio.

¡ Sastipen thaj Mestipen ¡

¡ Salud y Libertad ¡

Madrid, a 2 de agosto de 2022 (Día de la Conmemoración de la Samuradipen/Porrajmos 2022)

Iñaki Vázquez Arencón
Departamento de Advocacy
La Fragua Projects


[1] Se puede consultar la entrevista entera en: https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/blog/historia/articulo/la-nueva-masculinidad-permite-una-forma-mas-sana-e-igualitaria-de-relacionarte-con-las-mujeres-y-tambien-con-otros-hombres/

[2] Expresión que pone en entredicho la división binaria de los sexos, y por supuesto de los géneros. Una de las más grandes falacias hechas verdades sistémicas y asumidas por “casi” todos y todas. Algunas civilizaciones antiguas respetaban las diferentes expresiones sexuales que los cuerpos manifestaban. En esta civilización las personas Intersexuales, por ejemplo, son consideradas anomalías por la jerarquía médica en lugar de ser la constatación de que no existen solo dos sexos y dos géneros.

Las identidades de frontera te hacen universal

Las identidades de frontera te hacen universal

El nuevo director de Justicia i Pau galopa en su discurso interseccional, eco-feminista y pro “todos” los Derechos Humanos

Cuando nos planteamos entrevistar a Miquel Torres sabíamos que aparecerían conceptos con los que no estamos habituadas a tratar desde un medio LGTBIQ, pero atendiendo a la trayectoria del recientemente designado director de Justicia i Pau sería inevitable abordarlos. Predispuestas a convivir con esa incomodidad nuestra intención inicial es que salieran reflexiones que pusieran encima de la mesa enfoques de la actualidad desde un punto de vista diferente. Aparcamos los apriorismos (y algún dogmatismo también, lo confesamos) y nos predisponemos a entrelazar un diálogo con este excelente conversador. Conocernos de hace años nos da esa ventaja. Sabemos a lo que vamos.

Los últimos coletazos de la pandemia hacen que nuestro encuentro sea a través de las pantallas de nuestros ordenadores. Esto provoca que la comunicación se convierta en algo siempre frío, pero en el caso de Miquel esa sensación se acrecienta. Son muchas las reuniones compartidas en años de activismo gitano y de la disidencia sexogenérica. Antes de entrar en materia, como de costumbre una buena dosis de risas, ironías y mofas que nos relajan y nos hacen olvidar la distancia. Después de la última broma, nos proponemos empezar la entrevista con el rigor y la seriedad que requiere.

Miquel, primero nos gustaría que nos hablaras de ti. ¿Quién es Miquel Torres? ¿Cómo te definirías identitariamente?

Si te soy sincero yo me siento en tierra de nadie identitariamente: Para los payos siempre he sido el gitano gracioso, que sabe hacer cosas y que comunica bien, en cambio, para muchos gitanos he sido un poco “apayao” ya que no represento el prototipo de gitanidad que todavía muchas personas romaníes tienen en sus cabezas sobre si mismos. Yo he tomado consciencia que estoy en la frontera de lo identitario y he hecho de esa posición mi punto de anclaje. Ser una persona de frontera significa que no tengo tierra, no tengo lengua y no tengo país, pero justamente eso me da una dimensión universal. Esa universalidad es la que conecta con lo trascendente, con lo que podríamos llamar espiritual. Dicho de otra manera, esa forma de desposesión me hace conectar como parte del mundo, especialmente con quien más sufre, con el mundo más doliente, más sufriente, diríamos los cristianos.

Me viene a la mente ahora mismo el papel de las y los mártires. Se cree que los mártires son quienes fueron asesinados por su fe religiosa. En cambio, el vocablo viene del término del griego antiguo “Martiría” que significa el que denuncia lo que no funciona. O sea, es quien ha tenido los ovarios de plantarse y por eso precisamente le han matado. Esta es la razón por la que las que hemos tenido que luchar nuestra propia construcción personal nos convirtamos en las mártires modernas por denunciar lo que no funciona en lo establecido y en lo normativo.

Me llama la atención esa referencia que haces a la falta de empatía ¿crees que las “gentes de frontera” podéis contribuir a incrementar esa empatía?

Por supuesto que sí, pero lo que pasa es que debemos practicarlas. No con tenerlas basta. Primero debemos ser conscientes que debemos alejarnos de cualquier privilegio que podamos ostentar. Ser alguien de frontera te impone autocuestionarte y revisarte. Esto es muy importante porque si no puede “confundirte”. Por ejemplo, las décadas de activismo que muchas ya tenemos nos asignan un cierto estatus, un nivel de relación, una aparición en medios, una relevancia. Hay que estar vigilantes ante eso. Hemos nacido sin voz y hemos conseguido tenerla porque nos la hemos currado. Si esa voz no se transforma en un instrumento para muchas causas, se convertirá en una herramienta del egoísmo y la mentira.

Es muy fácil caer en que “te creas que te escuchan”, pero lo cierto es que eso suele ser un espejismo y en realidad no te escucha “naide” (reímos a carcajadas las dos poniendo bastantes caras a esa frase lapidaria pronunciada con deje suburbial). No debemos perder la vocación primera. Yo me siento con esa obligación vocacional y profética. En ese momento Miquel esboza una sonrisa irónica de quien sabe que está utilizando un tipo de lenguaje explícitamente cristiano.

Háblanos un poco de la entidad y su vinculación con la Iglesia Católica. No pretendemos esconder que habitualmente los grupos de defensa de los derechos de las disidencias sexuales y de género y los espacios espirituales están en controversia.

Justicia i Pau Barcelona, desde la llegada de Arcadi Oliveras a la presidencia, cambia la dirección de su mirada de manera significativa. Es cierto que somos una organización de raíz cristiana y nos sentimos gente de Iglesia, pero no hablamos en su nombre ni lo hacemos, por supuesto, en nombre de ningún jerarca. Además, no somos una única voz. Si quieres somos unas voces diversas de un cristianismo más trasgresor. Denunciamos para transformar un mundo que es injusto. Esto fue y es un planteamiento con mucha fuerza y potencia.

Desarrollamos 4 ejes de actuación. Los dos primeros están completamente enraizados en la misión y en la visión de la entidad: La defensa de “todos” los Derechos Humanos y la promoción de la cultura de la paz y la reconciliación. De ahí surgen dos ejes más que también tienen un potencial transformador importante: la justicia restaurativa en prisiones desde un enfoque de rehumanización de las personas privadas de libertad y por último el eje de ecología y justicia social. De este último eje, nosotras vinculamos la crisis climática con las consecuencias de las sucesivas crisis sociales. En este sentido las cristianas tenemos la gran suerte de contar con el Papa Francisco que ha supuesto “Agua de Mayo” ya que no proviene del privilegio blanco europeo y su condición de jesuita y latinoamericano le vinculan a una forma de practicar el evangelio ligado a las necesidades y sufrimiento de la gente. Su discurso esta siendo muy transformador cuando nos dice que no es tan importante ir a misa comparativamente con encontrar en el más sufriente, en el migrante o en el gitano del mercadillo al verdadero Jesús. Es verdadera teología de la liberación, pero nada más y nada menos que dicha desde el Vaticano. Eso es lo que está molestando a ciertos obispos, diócesis, y a parte de la curia. Justicia i Pau de Barcelona entiende que este mensaje es completamente actual y que hay que ayudar a desarrollarlo. Desde ese punto de partida compartimos el discurso que asegura que seas hétero, gay, trans, queer o cis todas pertenecemos a un mismo ecosistema llamado humanidad. Nos sentimos obligadas a trabajar contra el cambio climático, la justicia social, la economía circular y solidaria, la banca ética, contra cualquier privilegio, contra la guerra, contra la monarquía, etc.

En esa línea actuamos en pro de la defensa de los “todos” los Derechos Humanos enviando “mensajes que molestan” a los diferentes gobiernos que tienen responsabilidades sobre pueblos indígenas, afrodescendientes, del Pueblo Gitano, entre otros, o de colectivos como el LGTBIQ o las víctimas de las violencias machistas, para que esos derechos que son sistemáticamente vulnerados deben ser respetados y reparados. Sin duda queremos “aprender” a tener esa mirada interseccional, siempre desde nuestra propia particularidad.

Siguiendo el hilo de esta última respuesta, desde tu nombramiento como director se ha destacado tu visión interseccional. ¿Que significa para ti una visión interseccional de la defensa de los Derechos Humanos?

Desde mi punto de vista yo no puedo interpretar una vulneración de los Derechos Humanos sin contemplar el prisma de la intersección. Hay que abandonar la comodidad de interpretar la realidad solo desde lo que a mi mismo me atraviesa para afrontar los retos de la diversidad. Como gitano, cristiano y gay se en primera persona que este aspecto es fundamental si queremos conseguir los objetivos que nos proponemos.

Es cierto que este elemento nos supone un “trabajón” impresionante. No estamos preparadas para eso y tampoco estamos educadas para afrontar este tipo de retos. Tendremos que transformarnos necesariamente. Este no es un tema prescindible. La visión y la acción interseccional es un compromiso ineludible, desde lo personal hasta lo colectivo.

Tras esta primera parte más conceptual nos gustaría ahondar en aspectos concretos para conocer tu opinión. Para un cristiano gay y gitano como tu, ¿cual es el estado de la Defensa de los Derechos Humanos en la Catalunya de 2022?

Estamos viviendo una verdadera tragedia desde el punto de vista de la defensa de los Derechos Humanos. Constatamos que se redactan leyes y se designan instituciones en pro de los Derechos Humanos, junto con un movimiento social cada vez más amplio y diverso en este campo, pero el auge de los discursos de odio en las redes sociales y en los medios de comunicación o en declaraciones de responsables políticos, que parecen más comentarios de tabernas, incitan y promueven estereotipos y mitos contra determinados colectivos de seres humanos. Este ruido constante silencia el inmenso trabajo que realizamos la sociedad civil en la defensa de los Derechos Humanos, que por definición siempre es un tipo de actividad más discreta, sosegada y desde la corta distancia con las personas afectadas y sus entornos.

Nos preocupa, por ejemplo, el “asco” a la pobreza que se está instalando en la sociedad mayoritaria, o el odio hacia las minorías étnicas, como el Pueblo Gitano y la violencia contra las mujeres o las personas que salen de la normatividad por su opción sexual o de género. Se están instalando en la opinión pública de manera muy generalizada ideas que consideramos muy peligrosas. Como sociedad cada vez nos olvidamos más que estas personas tienen familias, seres queridos, de que tienen sentimientos y sueños. Nos olvidamos de que son personas y que como tal tienen derechos.

Desafortunadamente nos hemos focalizado en lo institucional, pero estamos retrocediendo en la batalla de las ideas de buena parte de nuestra conciudadanía. Y como siempre los gobiernos no concretan partidas presupuestarias suficientemente dimensionadas para trabajar este terrible fenómeno.

Ante esta situación que defines ¿Crees que las organizaciones religiosas tienen un papel en la defensa de los derechos de la disidencia sexual y de género?

Mi elección como director es una señal, ni más, pero tampoco ni menos. Es un gesto de acercamiento a realidades que injusticia y sufrimiento, como lo son el colectivo LGTBIQ y el Pueblo Gitano a las que las cristianas de base deben acercarse para entrelazar luchas y conocimientos.

Desde nuestra mirada como cristianas, creo que el rol que nos corresponde tiene que ver con el concepto de “misericordia”. Se trata de ponerte en los zapatos de quien sufre. Entender su posición, sus sufrimientos, sus motivaciones y aspiraciones. Se trata de poder darnos la mano, entender nuestras diferencias como un valor positivo entre nosotras y luchas juntas. Acompañarnos en nuestro camino.

En nuestra voluntad está actualizar nuestras formas y conocimientos para provocar el encuentro con otros colectivos con los que no hemos trabajado aún. Se trata de conocernos más, establecer dinámicas de aprendizaje, colaboración y apoyo mutuo. Nuestra intención es acompañar, sin suplantar, luchas que confluyan en la defensa de los Derechos Humanos. Sin suda, Justicia i Pau no puede permitirse dejar de lado un colectivo tan importante como el LGTBIQ. Nos sentimos interpeladas a que eso no sea así desde ya.

Nuestra posición dentro de la Iglesia Católica, con voz propia, crítica y trasgresora no solo debe intentar provocar debates en torno a los innegables derechos de las personas LGTBIQ si no sobre otras muchas situaciones que incluso puedan contraponerse con nuestros propios conceptos morales. Cabe decir que estamos en un proceso de reflexión en el que vamos a validar un plan estratégico de la entidad que incluya, entre otras cosas, transformar nuestra entidad para que pase de ser femenina (por composición) a eco-feminista. Estos son debates de mucho calado y que necesitan tiempo y procesos de escucha y desarrollo de empatía por lo que probablemente implicará un cambio en nuestro enfoque. La ecología y el feminismo deben formar parte del ideario que promueva Justicia i Pau para que vuelva a jugar el papel fundamental dentro de la sociedad civil catalana, como el que desarrolló años atrás.

Por último, todos los expertos nos alertan de que el racismo tiene nefastas consecuencias para millones de personas. ¿Esta podría ser una de las principales fuentes de vulneración de los Derechos Humanos en la actualidad?

Sin duda el racismo es uno de los ejes que provoca mucho dolor e injusticia en el mundo actual. En este sentido vamos a incluir un plan de interculturalidad que aborde desde como redactamos nuestros documentos a como desarrollamos proyectos de cooperación con países de Latinoamérica, por ejemplo.

Para ello será necesario deconstruirnos y abandonar la “blanquitud” en la que probablemente hayamos podido estar instaladas. Identificar la fuente de como se articula el privilegio étnico debe suponer un cambio de pensamiento y de acción.

Si hablamos más específicamente de antigitanismo, desde mi punto de vista, su combate no está asumido por la sociedad civil catalana, ni siquiera por una minoría cualificada. Llevamos más de 600 años aquí y hemos contribuido indudablemente al acerbo cultural catalán, pero no tenemos el reconocimiento de ello. No hemos sido un pueblo escuchado y tratado con equidad. Siguen existiendo situaciones de discriminación en el ámbito del trabajo, o del acceso al mercado de vivienda solo por el hecho de ser o parecer gitano, por tus apellidos, por tu color de piel. En realidad, hay mucha hipocresía en todo esto. La sociedad catalana tiene una cuenta pendiente con el Pueblo Gitano.

Hemos visto como ha habido una fuerte inversión social con el Pueblo Gitano desde la transición democrática a nuestros días, pero desde los preceptos de la integración que, indudablemente atendiendo a los datos de decenas de informes y estudios, no ha provocado los cambios necesarios, estableciéndose como la herramienta idónea de la asimilación de todo un Pueblo que mantiene una actitud de resistencia y una clara voluntad de ser y de permanecer a pesar de que eso suponga estar en inferioridad de oportunidades.

Debo decir que tengo mucha esperanza en las mujeres gitanas jóvenes. Son la luz del Pueblo Gitano y la salida a la situación de ostracismo que se vive en la actualidad, sin perder la identidad, pero incorporando nuevos valores llenos de dignidad. El auge del feminismo romaní y de los activismos de la disidencia sexual y de género, el combate contra la emergencia climática y contra el antigitanismo son algunas de las ideas que, con voces diversas, las mujeres gitanas jóvenes están incorporando entre ellas y al conjunto del Pueblo Gitano.

Con ese desiderátum acabamos la entrevista entre besos “virtuales” y abrazos “gestuales” y emplazándonos a volvernos a ver pronto. Miquel luce una amplia sonrisa para despedirse llena de ternura y calidez. Sus palabras llenas de intención llenan mi mente durante horas. Que su energía perdure para cambiar su mundo y el de todas.

Autor: Iñaki Vázquez Arencón
Fuente: La Fragua Projects

La Gala de l’Orgull 2022 des d’El Molino

La Gala de l’Orgull 2022 des d’El Molino

Segon any de la retransmissió de la Gala de l'Orgull

La Gala de l’Orgull 2022, presentada per Brigitta Lamoure i el periodista Roger Font, mostra la diversitat sexual i de gènere a través d’artistes i persones que lluiten per la llibertat del col·lectiu LGTBIQ+ en un programa especial que betevé i la XTVL han emès el 25 de juny.

La compositora i pianista Clara Peya ha estat l’encarregada d’obrir la Gala de l’Orgull 2022, amb el seu tema ‘Sisterhood’, en un programa que també ha comptat amb les actuacions musicals del grup Flamenco Queer i el duet barceloní Two Trya. A més, l’humorista i formador en feminisme LGTBIQ+ Març Llinàs ha fet un monòleg i també s’ha pogut veure una peça de dansa a càrrec del libanès Queer Falafel.

Entrevista a activistes LGTBIQ+

El periodista Roger Font ha conversat amb activistes que destaquen en la lluita pels drets LGTBIQ+ com Empar Pineda, militant feminista que ha dedicat part de la seva trajectòria a la lluita per l’avortament lliure, i Dominique Salm, activista intersexual. També ha passat pel plató d’El Molino Iñaki Vázquez, activista gitano, i el sociòleg Miquel Missé, activista pels drets del col·lectiu transgènere i transsexual.

Una iniciativa del festival Berdache, una mostra anual que se celebra a l’Hospitalet de Llobregat i que parla de la diversitat a través de la cultura i l’art. L’organització va pensar a televisar el Dia de l’Orgull perquè tingués més visibilitat en l’àmbit català i l’any passat es va fer la primera Gala de l’Orgull a l’Apolo.

45 anys de la primera manifestació LGTBI

Durant la gala s’han recordat algunes fites històriques del col·lectiu. Barcelona sempre ha estat una ciutat pionera en la reclamació dels drets del col·lectiu LGTBI. Fa 45 anys, el 26 de juny del 1977 va fer-se a la Rambla de Barcelona la primera manifestació del Dia de l’Orgull a l’estat. Uns dies abans, el 20 de juny, s’havien fet les primeres eleccions democràtiques i el col·lectiu LGTBI volia aprofitar per reclamar la derogació de la llei de perillositat social, que sancionava amb penes de presó les anomenades “conductes” homosexuals.

El 28 de juny és el Dia de l’Orgull perquè es commemora la revolta de Stonewall el 1969, considerada l’inici del moviment per a l’alliberament sexual i de gènere. Un moviment que va aconseguir que l’OMS retirés l’homosexualitat de la llista de malalties mentals al 1990.

Fuente: Betevé