Los versos de la resistencia romaní

Los versos de la resistencia romaní

El Día Internacional del Pueblo Romaní, celebrado ayer, fue una jornada de reivindicación del pueblo gitano. Una cita que celebra Voria Stefanovsky, la activista y académica afincada en Ourense se alza como una voz firme en la lucha por la dignidad de su comunidad y este año lo hace por medio de un poemario bilingüe castellano y romaní.

Ayer se conmemoró el Día Internacional del Pueblo Romaní, una jornada que Voria Stefanovsky aprovecha cada año para alzarse como un faro de reivindicación y visibilización para el pueblo gitano desde Ourense, una ciudad de la que se enamoró hace un par de años. Allí se asentó y desde la ciudad de As Burgas dirige el Observatorio Internacional de Mujeres Romani, que cobra una relevancia aún mayor este año, al cumplirse 600 años de la presencia gitana en la península ibérica.

Pero, más allá de las conmemoraciones históricas, el foco de atención está en la figura de esta autora, activista y académica, cuya obra y vida están profundamente entrelazadas con las luchas del pueblo romaní.

Voria Stefanovsky es doctora en Literatura por la Universidad de Brasilia, y actualmente lleva a cabo un postdoctorado en la Universidad de Lisboa centrado en la literatura escrita por mujeres romaníes. Sin embargo, su contribución más reciente ha sido un poemario publicado por el Instituto de Cultura Gitana, con el que Stefanovsky busca «recuperar y dignificar una lengua que, tras siglos de represión, sigue siendo una de las mayores deudas históricas de España con la comunidad gitana».

La publicación de este libro no es un acto aislado, sino parte de un proceso de visibilización que lleva años construyéndose y en el que el Instituto de Cultura Gitana, un órgano dependiente del Ministerio de Cultura, ha jugado un papel clave, organizando, entre otras cosas, una gala anual que se ha convertido en un espacio vital para dar a conocer el arte y las contribuciones del pueblo gitano y que se celebra cada año el día 8 de abril.

Precisamente Stefanovsky ha sido una de las figuras premiadas en este evento, aunque fue ya en el 2022 por su investigación sobre la literatura romaní en el marco de su tesis doctoral, un hito que espera repetir con la posdoctoral, una escritura que combina con la elaboración de artículos y poemas como los recogidos por la colección del Instituto de Cultura Gitana.

El poemario bilingüe

La recopilación de poemas de Stefanovsky no es solo una obra literaria, es una declaración política y cultural. A través de sus versos, la autora aborda temas que «atraviesan la historia del pueblo gitano, porque somos una nación transnacional, estamos en muchos países, pero compartimos una misma cultura y unos mismos traumas», dice la escritora, que incluye entre sus temas «la persecución, la resistencia y los intentos de asimilación forzada».

Sus poemas, cargados de «una profunda carga autobiográfica», se convierten también en un espejo de «las experiencias de otras mujeres gitanas, porque lo que he vivido yo no es exclusivo mío, seguro que es una historia similar a la de muchas otras mujeres supervivientes», valora.

Entre las obras que recoge la recopilación, Voria destaca el poema «Caminantes», en el que reflexiona sobre «la historia del pueblo gitano como un pueblo viajero, siempre en movimiento, siempre perseguido, pero siempre resistente», insistiendo en la idea de «nación trasnacional» y en la «constante lucha por la preservación de la cultura y la identidad frente a los intentos de aculturación impuestos».

Lo que hace tan importante este poemario, además de su mensaje, es su formato bilingüe, los textos están tanto en castellano como «en romaní, la lengua madre del pueblo gitano, que ha sido sistemáticamente oprimida durante siglos, hasta casi desaparecer en muchas regiones de España, como en el sur donde se recurrió al caló, como una adaptación de las dos lenguas». Por lo que, con la publicación de este libro, Stefanovsky no solo reivindica su derecho a escribir en su lengua materna, sino también que se convierta en un vehículo para la recuperación y difusión de esta lengua.

La obra está disponible tanto en formato físico como en PDF, accesible gratuitamente para fomentar su lectura y preservación. «Es activismo poético», defiende esta mujer que está orgullosa de ser gitana y subraya que «aún queda un largo camino por recorrer para que la comunidad gitana obtenga el reconocimiento que merece, porque tiene que dejar de verse como causa asistencial, lo que hay es necesidad de una reparación histórica que solo se logra con derechos y reconocimiento».

Fuente: Faro de Vigo
Foto: Iñaki Osorio

La sociedad proyecta sobre nosotros aquello que no quiere ser: Iñaki Vázquez Arencón, activista gitano y LGTBIQ+ en el Día Internacional del Pueblo Gitano

La sociedad proyecta sobre nosotros aquello que no quiere ser: Iñaki Vázquez Arencón, activista gitano y LGTBIQ+ en el Día Internacional del Pueblo Gitano

Activistas del pueblo gitano reivindican acabar con los estereotipos y visibilizar la diversidad

La educación es la gran asignatura pendiente: el 63% del alumnado gitano no finaliza la ESO

Celia Montoya Montoya e Iñaki Vázquez Arencón cuentan, entre risas, que son una “pareja de desecho”. Hace años que se conocen, pasan mucho tiempo juntos y tienen un proyecto en común: La Fragua Projects, una entidad gitana de economía social y solidaria. Son activistas por los derechos de su pueblo, que, dicen, es una lucha por los Derechos Humanos. 

Celia se define como feminista y actriz “con oficio y sin beneficio”; Iñaki, como activista —también— de la disidencia sexogenérica. Ninguno de los dos entra en los moldes estereotipados que se le suelen atribuir a su pueblo. Celia lamenta que decir que "es feminista y gitana" sigue generando extrañeza.

“Parece que son antónimos, pero las personas más fuertes que conozco son las mujeres gitanas. No solo las de mi familia, también mujeres potentísimas que he ido encontrando en investigaciones”. Denuncia que se invisibiliza a esas figuras y la sociedad sitúa a su pueblo —y otros que están a los márgenes— como el más machista “para convencer a las mujeres blancas de que ellas están mejor y que nosotros somos los salvajes”.

"La sociedad proyecta en el otro aquello que no quiere ser"

Iñaki coincide: “Es la teoría de la otredad. La sociedad proyecta en el otro aquello que no quiere ser. Se nos sitúa en el lado de lo salvaje”. Lamenta que es una estrategia deshumanizadora: “Se nos homogeneiza para negar nuestra diversidad”.

Para acabar con ello, Iñaki Vázquez propone una receta: “Es muy importante que el Estado dé referentes a los chicos y a las chicas jóvenes. En la comunidad gitana hay lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, claro que sí. Algunos lo pasan muy mal y otros no. "Es muy importante el elemento referencial y el Estado debe hacer eso, porque si no, es cómplice de toda la violencia que sufren todas estas personas", reclama. 

Sara Giménez, directora general del Secretariado Gitano, señala otra vertiente de esa homogeneización: "Hay un imaginario del pueblo gitano que va ligado a la exclusión o al folclore. Es muy lamentable hablar así, pero todos los gitanos que estamos fuera de esa idea, que somos muchos, pasamos desapercibidos", explica. "Somos muchas las mujeres gitanas que hemos dado un paso al frente en avance de la promoción laboral, de la promoción formativa, en avance, incluso en la defensa de una participación activa de la sociedad. Y casi nadie lo ve", añade. 

Celia Montoya, igual que muchas y muchos compañeros de su profesión, se ha encontrado con los estereotipos asociados al pueblo gitano. "En el mundo del audiovisual, si no haces papeles de gitana estereotipada, no trabajas. Yo tengo un perfil por el que soy considerada muy racial o exótica. Por eso, todo lo que me ofrecían eran papeles siempre relacionados con la prostitución, la marginación… Y yo siempre me he negado, por eso no he hecho mucho audiovisual".

La Cañada Real de Madrid, uno de los muchos escenarios de la exclusión

Para Celia e Iñaki, el 8 de abril no es una fecha “de celebraciones simbólicas, institucionales o brindis al sol, es un día para reivindicar”. Por eso, nos citan en la Cañada Real. Quieren seguir poniendo el foco en ella, recordar “que hace cuatro años que están sin luz”. 

Para Iñaki Vázquez, la situación de esta zona de Madrid es un ejemplo de lo que siempre sufre el pueblo gitano. “El Estado siempre mira hacia otra parte. Si no, observa lo que pasa aquí en la Cañada. Un montón de instituciones europeas dicen que esto es una vulneración de los Derechos Humanos, pero ni los Gobiernos municipales, autonómicos, ni el estatal hacen nada”. 

600 años del pueblo gitano en España

El primer documento histórico que constata la presencia de los gitanos en España data del 12 de enero de 1425. Sara Giménez, directora general de Secretariado Gitano, lamenta que 600 años después sigue habiendo un gran desconocimiento sobre ellos. Por eso, reivindica la divulgación de su historia y contribución a la cultura del país.

“Ese desconocimiento tiene consecuencias elevadas en lo que es la discriminación, la construcción de prejuicios y estereotipos”, que, asegura, atentan al acceso a una vida digna, ya que el 86% del pueblo gitano vive bajo el umbral de la pobreza: “Nos siguen atravesando brechas de desigualdad muy duras. Sobre todo la educativa, en el ámbito de la vivienda y del empleo”.

La educación, el gran reto pendiente

Según un informe de la Fundación Secretariado Gitano, el 63% del alumnado gitano no acaba la ESO, mientras que en la población en general esa cifra es del 4%. Por eso, abogan por apostar “por programas específicos que aborden esa realidad de desventaja para que ese ascensor social, que es la educación, funcione de verdad para el pueblo gitano, porque hasta ahora no está funcionando suficientemente bien”.

Autor: Maria Iranzo

Fotos: RTVE

Fuente: RTVE

NextRom: “Digitanizando las nuevas generaciones Pamplona-Iruña-Kalí»

NextRom: “Digitanizando las nuevas generaciones Pamplona-Iruña-Kalí»

Los días 23 y 24 en torno a un centenar de personas se dieron cita para analizar la digitalización en las generaciones futuras de la comunidad gitana

La Federación Gaz Kaló, en alianza con la Universidad Pública de Navarra (UPNA), el Centro de Investigación y Acción Comunitaria (CESPYD), la Asociación YILÓ de Sevilla y la empresa gitana de economía social “La Fragua Projects” (LFP), convocaron este foro para analizar los retos y las oportunidades de la digitalización de los gitanos y las gitanas en el marco de las políticas públicas y la Estrategia Nacional para la Igualdad, Inclusión y Participación del Pueblo Gitano 2021-2030. En este espacio han participado destacados/as activistas e influencers de la población gitana, venidos/as de distintas comunidades autónomas, junto a representantes de entidades sociales, del mundo académico y de las administraciones públicas.  

El primer día se presentó la metodología a cargo del Centro de Investigación y Acción Comunitaria (CESPYD) junto a la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y se organizaron grupos de trabajo distribuidos en 5 ámbitos: la salud, la educación , el empleo, la vivienda y la discriminación, para abordar las consecuencias de la digitalización en la próxima década, a través de la dinámica fotovoz, contando con voces plurales y diversas que contribuyeron en esta dinámica a favorecer procesos participativos y acción comunitaria en el diseño de las políticas públicas, para construir y soñar un futuro digital (y analógico) libre de discriminaciones y lleno de oportunidades para el Pueblo Gitano y para el conjunto de la ciudadanía.

Durante la jornada se contó con una mesa institucional gitana, con un debate posterior muy enriquecedor, en la que participaron Samuel Escudero, diputado por MásMadrid en la Asamblea de Madrid, Paco Vargas, concejal por el PSC en San Adrián de Besós y Pedro Aguilera, comisionado de Participación Ciudadana en el Ayuntamiento de Barcelona. Entre los asistentes se encontraban representantes del Departamento de Derechos Sociales del Gobierno de Navarra, del Parlamento de Navarra, Javier Arza y Maite Esporrín, concejales del Ayto. de Pamplona Zaloa Basabe, Marina Curiel, Eloy del Pozo, Miguel Matellanes, el Defensor del Pueblo en Navarra, Patxi Vera.

Durante la jornada también estuvo presente el EspacioKrea Radio Educativa: Proyecto Gazteak+Sociales de la Asociación Navarra Nuevo Futuro, en el que participaron realizando entrevistas las personas más jóvenes: Palmi, activista de la asociación Kera de Irún; Sheyla chica de Larraga que está estudiando en Pamplona un Grado Superior; Alex, un joven gitano formado en atención sociosanitaria; Natalia, promotora escolar de la zona de Carcastillo.

La jornada concluyó con la conmemoración del 600 aniversario de la entrada del Pueblo Gitano en la Península Ibérica y el 25 aniversario de la Federación Gaz Kaló. Contamos con los saludos de Diego Luis Fernández, director del Instituto de Cultura Gitana y Carmen Santiago vicepresidenta del Consejo Estatal del Pueblo Gitano y con una conexión en directo desde la India del proyecto “Ethnosfere” para documentar audiovisualmente los orígenes del Pueblo Gitano conectándolo con la Comunidad Gitana de Navarra. Se realizó un emotivo recorrido, incluyendo un minuto de silencio por las victimas gitanas del genocidio nazi, y finalizó el acto con el reconocimiento a todos/as los gitanos/as mayores que dieron un primer paso para reivindicar sus derechos, organizarse en el movimiento asociativo gitano y poner en valor a la juventud gitana.

Para ampliar información sobre el proyecto del proyecto “NextRom”:

https://institucional.us.es/nextrom

Fuente: Pamplona Actual.
Foto: La Fragua Projects.

Las vidas de Voria Stefanovski, gitana del mundo afincada en Ourense

Las vidas de Voria Stefanovski, gitana del mundo afincada en Ourense

Es la primera doctora gitana de América Latina y nieta de una víctima del holocausto romaní

En la historia de Voria Stefanovsky caben varias vidas. Y todas son de película. Es activista, escritora, doctora en Literatura, y, sobre todo, gitana. Ayer se conmemoró el Día del Holocausto gitano, que el pueblo romaní llama ‘samudaripen’. Esta mujer nómada, afincada ahora en Ourense, aprovecha para reivindicar los derechos de los suyos. Habla de estereotipos y racismo y lo hace en primera persona. Vivió en sus carnes el máximo exponente de la crueldad: como era rubia de ojos azules, la policía brasileña se la llevó a un orfanato por denuncias falsas del vecindario. Decían que era un bebé robado. Pasó casi dos años con las monjas, lejos de su familia, por culpa de los prejuicios con el pueblo gitano. Y aquello fue solo el principio.

A Ourense llegó hace dos años, porque el Instituto de Cultura Gitana de España, un organismo dependiente del Ministerio de Cultura, la premió por su labor. Es la primera gitana en doctorarse en una universidad de América Latina, un camino que tampoco fue fácil. Se quedó aquí. La ciudad le gusta e Internet le permite ayudar a otras mujeres gitanas. Dirige el Observatorio Internacional de Mujeres Romanís y es miembro del colectivo La Fragua Projects.

“Los gitanos siempre hemos sido vistos por el lado de estereotipo, de la delincuencia... Pero con mucha dificultad, logramos las cosas. Voria nació en un circo itinerante. “En América me enteré que había nacido en Rusia y que mi abuelo, que siempre estuvo muy traumatizado, no nos dejaba tener documentos, siempre estábamos huyendo, de un lado para el otro, tratando de esconder la identidad, viviendo para adentro, pero mucha gente sabía que éramos gitanos”, explica.

A los 10 años de edad, a raíz de una denuncia falsa de los vecinos que tenían en Brasil, la policía “vino a por mí porque decían que yo era un bebé robado, y acabé en un orfanato brasileño”. Allí le dieron otro nombre y, siendo una niña, vivió en sus carnes los estereotipos que sufren los gitanos. Decidió empezar a leer y escribir. A los dos años, una persona cercana a la familia, defensora del pueblo romaní, consiguió sacarla del orfanato gracias a una adopción simulada.

No fue su único reto. Voria quería estudiar más y acabó huyendo del matrimonio, que le impedía continuar con su formación. Al tiempo, se enteró que el hombre que había pagado una dote por ella terminó casándose con su hermana, en venganza por su huida.

“He sufrido bastante, por el simple hecho de ser gitana. Y encima, mi bisabuelo fue víctima directa del genocidio, que es lo peor que nos ha pasado a los gitanos”, dice.

La siguiente fecha importante para los gitanos es el 5 de noviembre, el Día de la Lengua Romaní, que Voria considera que “ha sido invisibilizada siempre”. Defiende que “la cara de España fuera es muy gitana, quiero visibilizarlo todavía más”.

Echar la vista atrás no le resulta fácil, pero la distancia le permite hablar con orgullo de su historia de película y no derrumbarse mientras la cuenta. “Ir a un orfanato me cambió la vida. Terminé allí por el estereotipo, porque era rubia de ojos azules. ¡Cómo podía ser gitana! Aquello fue terrible. Me acuerdo que yo les decía a todos que sí que era gitana, que trabajaba de payasa y me gustaba. Dijeron que estaba embrujada”.

“El pueblo gitano es una nación con historia común”

Voria Stefanovsky continúa su labor de activista desde Ourense. “Sigo luchando y haciendo investigaciones, me encantó la ciudad. Como tengo un observatorio internacional de mujeres romanís gitanas, un colectivo, siempre estoy con la temática del activismo. Y por internet me permite trabajar muy fácilmente con mujeres de todo el mundo”. Para Voria es fundamental la idea de “ver que el pueblo gitano es de cada país, pero también es una nación transnacional, ese carácter, pudiendo hablar de cualquier lugar, de historia común”. Los gitanos son del mundo. Colabora con otras asociaciones, también a nivel internacional, y prevé movilizar al colectivo a nivel local. Constituir una asociación aquí sería otro de sus sueños, pero ahora empezará un doctorado en Lisboa sobre literatura escrita por mujeres gitanas en España y Portugal.

Fuente: Faro de Vigo
Foto: Jose Lores

Situarte ante la sociedad como gitano o gitana es un acto político que tiene consecuencias

Situarte ante la sociedad como gitano o gitana es un acto político que tiene consecuencias

Actriz y divulgadora de la historia y la realidad del pueblo gitano, la activista antirracista Celia Montoya confabula contra el antigitanismo desde La Fragua Projects y el programa de Radio “Gitanos: Arte y cultura Romaní”

Nacida en Madrid y crecida en la zona de El Rastro, un barrio entonces predominantemente gitano, Celia Montoya está implicada de forma activa en el antirracismo desde hace años. Actriz y divulgadora de la historia y la realidad del Pueblo Gitano, ha sido colaboradora del “único espacio financiado con dinero público” dedicado a él, el programa de RNE “Gitanos: Arte y cultura Rromaní”, con la sección de piezas sonoras “Luz y Memoria”.

Actualmente forma parte de La Fragua Projects, una empresa de economía solidaria formada por profesionales gitanos.

¿Dónde naciste? ¿Qué recuerdos tienes de tu infancia?

Nací en Madrid, en el hospital La Paz. He vivido también en Argentina, Barcelona y Granada.

Yo vivía en La Corrala, en Lavapiés, que entonces era un barrio lleno de gitanos. La biblioteca de la UNED la he conocido siendo unas ruinas en las que yo jugaba. Mi infancia la he vivido en El Rastro. Ahí mi abuela paterna, Fernanda, tenía un puesto en el que vendía camisas. Hoy la casa en la que vivía mi abuela es una biblioteca y un museo, en la calle Carlos Arniches. Mi otra abuela vivía en la calle de la Espada y tenía un puesto de antigüedades. Los fines de semana me iba donde mi abuela Fernanda y me los pasaba libre por el Rastro, entonces era todo un orden desordenado y no como ahora que todo el mundo tiene un puesto delimitado. Yo iba de un puesto al otro porque todo el mundo me conocía. Madrid ha cambiado mucho, antes los niños podían estar solos por la calle hasta que te llamaban desde casa para cenar.

Entonces tú te criaste en un barrio predominantemente gitano, ¿no?

Sí, sí. Entonces no había tanta inmigración. Yo recuerdo la primera vez que vi un negro, iba en el metro con mi padre a Gran Vía y me llamó mucho la atención. Entonces El Rastro era un barrio de gitanos, yo me la pasaba entre las casas de mis abuelas, que vivían muy cerca. Iba a un cole de monjas, a La Almudena, que ya no existe. Las monjas me enseñaron muy pocas cosas, la verdad.

¿Por qué dices eso?

Porque eran hasta violentas. Te golpeaban con la regla en las manos, te ponían a rezar, nuestros libros de lectura eran una biblia adaptada para niñas... Me enseñaron poco porque, además, en aquel entonces era una educación muy represiva, no se valoraban las actitudes. Te enseñaban a coser, a ser una buena ama de casa y a escribir muy bien. Hacíamos caligrafía, pero, te voy a contar una anécdota, a mí nunca nadie me explicó que lo que tenía que hacer era reproducirlo tal cual como estaba ahí escrito, con lo fácil que hubiese sido que me dijeran que tenía que imitarlo. Yo ponía mi mejor letra, pero no había entendido que lo que tenía que hacer era reproducirlo tal cual, hasta que llegué a esa conclusión por mí misma.

En el colegio tuve también mi primera experiencia con el racismo.

Eso te iba a preguntar…

Sí, yo era muy pequeña. Las monjas nos ponían en fila para esperar a las madres a la salida y las niñas montábamos el pollo propio de las niñas. Entonces llegó una monja y nos dijo: “Como no os portéis bien, va a venir la gitana y os va a llevar” y yo pensé: “¿Mi madre se va a llevar a alguien?” porque, para mí, la gitana era mi madre, y me sentí muy mal. Fue la primera vez en la que viví el racismo y noté que había algo distinto en mí. Se lo conté a mi madre, ella me cogió de la mano y me dijo que eran tonterías que se inventaba la monja. Aún tengo el recuerdo de cómo me hizo sentir y cómo me callé, sentí esa misma parálisis que he vuelto a sentir luego en otros momentos de la vida.

¿Cómo es el ambiente de Granada en cuanto al Pueblo Gitano? ¿Es distinto que en Madrid?

Hay espacios gueto, igual que en otras ciudades. Siempre unido al racismo encontramos además el clasismo, pero no veo que a nivel general haya una gran diferencia.

¿Y en Argentina?

Hay gitanos, sobre todo gente que ha venido de España, que se dedican a la venta ambulante, pero en cuestiones de racismo, al ser una estructura, no hay gran diferencia, es el mismo estés donde estés.

Colaboras en un programa de RNE sobre Pueblo Gitano, cuéntame más sobre ese proyecto.

Es el único programa pagado con dinero público en España dedicado al Pueblo Gitano. Es en RNE, se puede escuchar en todo el mundo, lleva 10 temporadas y se llama “Gitanos: Arte y cultura Romaní”. Lo llevan Manuel Moraga, que es un periodista aliado, y el primo Joaquín López Bustamante.

Me ofrecieron una sección en 2017. Luz y Memoria es un proyecto artístico multidisciplinar que llevo escribiendo y haciendo toda mi vida, siempre quise dirigir o hacer Teatro de referentes y Memoria Histórica Gitana, con actrices y actores profesionales gitanos, y racializados, así como en todos los puestos técnicos, pagando ensayos y trabajo según convenio, en condiciones. Para hacerlo con toda la dignidad que merece, hace falta dinero y, como eso no ha sido posible hasta ahora, lo convertí en ramas del mismo árbol. Luz y Memoria se compone de performances, lecturas dramatizadas, pequeñas piezas, charlas…

Cuando me ofrecieron un espacio en la radio, pensé en hacer piezas sonoras. Tiene ese título, Luz y Memoria, porque pongo luz a lugares que están ocultos en la historia a través de la memoria, porque sólo muere lo que se olvida. Me centro mucho en las mujeres gitanas, para darle referentes a nuestras niñas y niños. Es algo que aún sueño poder llevar en un futuro a escena.

¿Cómo empezaste, entonces, con Luz y Memoria?

Primero, investigando, porque yo no he crecido con Internet. Tenía mucha curiosidad porque nadie me enseñó la historia de mi Pueblo. En esa búsqueda que empezó con mis antepasadas familiares, encontré a muchas primas y tías con historias de vida realmente interesantes, al igual que hombres. Así es que, al ser actriz, me lo llevé a mi terreno. Aproveché que me empezaron a llamar para hablar y así comencé a hacer divulgación de la historia de mi Pueblo. Vi que esa contra-narrativa de contarnos a nosotros y nosotras mismas es muy importante, dar a conocer nuestra propia Historia a nuestra gente y también, de paso, a la sociedad paya, siempre desde el rigor, la investigación y dejando claro que somos una Nación Transnacional y por lo tanto muy diversa.

Las mujeres gitanas son mujeres pioneras del feminismo. De hecho, te he escuchado hablar de la phejalipen, una palabra en romaní para denominar la sororidad entre las mujeres.

Phejalipen es la palabra en rromani para denominar la sororidad. Es una palabra milenaria que viene del romaní, que los gitanos no hablamos en España porque nos la arrancaron. Igual que existe la phejalipen, existe la phralipen, la hermandad entre hombres.

Las mujeres gitanas somos pioneras en el feminismo. Los gitanos llegamos a España en el s XV y las gitanas trabajaban fuera de casa, haciendo canastas, echando la buena fortuna o cantando y bailando, y ganaban su propio dinero. Fueron utilizadas en esa sociedad de costumbres victorianas, como el ejemplo de lo que no era una buena mujer, de lo que no debían ser las payas, que es lo que siguen haciendo con todas las mujeres racializadas: nos ponen de ejemplo para hacer creer a las payas que ellas están mejor. Ahí tenemos la reducción al estereotipo mundialmente conocido de Carmen, una mujer gitana libre sexualmente y que termina muerta por ser una “mala hierba”.

Otro caso que se olvida son las cigarreras, las madres del sindicalismo en España. Ellas trabajaban en las tabacaleras, inventaron la conciliación laboral, ya que tenían a sus bebés con ellas en las fábricas, cobraban menos que los hombres y decidieron hacer una sociedad religiosa, que era la única forma de asociarse en ese momento. Cuando una estaba enferma, la cubrían, si una moría, pagaban entre todas el entierro y llevaron a cabo grandes huelgas.

Otro de los momentos más desconocidos de la historia del Pueblo Gitano es la Gran Redada, ¿me puedes contar un poco más sobre ella?

Prefiero llamarlo Prisión General de Gitanos, es más explícito ya que fue el primer genocidio o intento de exterminio del Pueblo Gitano en España. El gran promotor fue el Marqués de la Ensenada, que coincide, y esto me parece importante remarcarlo, con la calle donde está la sede del Poder Judicial en España. Lo que pretendían era exterminar a mi pueblo, se llegaron a apresar a más de 12.000 personas. Se consideraba que los niños podían trabajar a partir de los siete años y se los llevaba a las galeras y a los trabajos forzados, junto con los hombres. A las mujeres y menores de siete años se los llevaban a las llamadas casas de misericordia, que es donde se atendía a la gente enferma o sin recursos. Además, se separaba a las mujeres de los hombres para que no nacieran más niñas y niños gitanos. Se les despojó de sus riquezas y los brazos de los hombres gitanos esclavizados remaron en las galeras del expolio de la colonización.

Voy a dejar hilos para que quien quiera use su navegador e investigue, para no alargarme mucho con los ejemplos de Historia y resistencia gitana. Los primeros son mis padres y mis abuelos, que vivieron la España de la dictadura y la Guerra Civil, cuando los guardias civiles impunemente podían echar a las familias de sus casas, tirarles las ollas de comida de una patada o decidir arrancar las muelas con un alicate a cualquier persona gitana por “diversión”. Mi abuelo paterno era sargento republicano y contaba que en Valencia estuvo preso y la Pasionaria le abrió las puertas de la cárcel. Su mujer, mi abuela Fernanda, dejó a los hijos al cuidado de sus hermanas y se fue con él. Aunque nunca nos contó muchas cosas, ahora puedo interpretar las cosas veladas que decía sin decir de las fatigas que pasó por ser mujer y gitana en aquella situación. Mi abuelo materno, Antonio, al que por geografía le tocó en el otro bando, terminó siendo intendente de cocina y se dedicó a escaparse por las noches para dar de comer a muchas personas.

Como referentes históricos para investigar mencionaría a Rosa Cortés, Helios Gómez, José Heredia, Raymond Gureme, Filomena Franz, Johann Trollman, Alfreda Markowska, Otto Rosenberg, Carmen Amaya, Camarón, Rosario La Mejorana y también a gente actual, como Maritha Marques, Helios Fernández Garces, Sefóra Vargas, Josiko Hernández, María García Mayo, Samuel Escudero, Yurena Montoya o Tendencias Gitanas. Paro aquí, aunque podría estar dando referencias eternamente...

Recuerdo que nos conocimos en una de las manifestaciones realizadas por el asesinato del joven gitano Eleazar. ¿Crees que el antigitanismo sigue presente en la sociedad hasta el punto de los asesinatos?

Totalmente, desde la misma policía, hasta la seguridad privada. De hecho, hay varios juicios pendientes. Está el caso de la niña Olga en Grecia, luz para ella, a la que dejaron morir aplastada por una puerta, mientras al menos siete personas, la veían agonizar y continuaron trabajando. Este mismo año en febrero, aquí, en España, en Arrayanes, Linares, ha fallecido en el incendio de su bloque la niña de 10 años Antonia, luz para ella. Arrayanes es un barrio humilde y mayoritariamente de personas gitanas, que denuncian que tuvieron que rescatarse entre ellas mismos ya que los bomberos llegaron a los 40 minutos de la llamada de socorro, sin los elementos necesarios y que no eran proactivos. Incluso afirman y denuncian en las redes sociales que decían: “No voy a arriesgar mi vida por las vuestras¨.

Está también el caso que me has comentado de Eleazar, luz para él, una persona con una discapacidad del 75% que se pierde en un estadio y las personas que tenían la responsabilidad de orientarle y rescatarle, se le tiran encima y ¨lo matan¨. El caso, que yo sepa, está pendiente de recurso de amparo.

Se nos olvida también lo que está pasando en la guerra de Ucrania con los refugiados gitanos. Hay mucha gente que es como Hitler, que estaba calladita y con la subida de la ultraderecha se sienten más legitimados.

De verdad que se te revuelven las tripas, hasta el malestar físico, al denunciar estas realidades indescriptibles y oscuras de deshumanización.

Para terminar, quiero mencionar un ejemplo de ese saber y exigir derechos, que es clave para mí. El caso del primo Daniel Jiménez, luz para él, que “murió” en los calabozos de una comisaría de Algeciras. Gracias a la labor desinteresada de los primos y primas de Juristas Gitanos, se ha conseguido un hito jurídico en España con la sentencia a favor del Tribunal Constitucional y se va a investigar su muerte bajo custodia policial para, de este modo, llevar a cabo todas las diligencias que se les denegaron en su momento sin justificación alguna.

También me gustaría decir que, dentro del antirracismo, el Pueblo Gitano no recibe toda la solidaridad que creo que debería. Incluso a veces he sentido que se nos llama por obligación, lo que viniendo de la sociedad mayoritaria, no me extraña, pero sí dentro del antirracismo. Siento que en los espacios antirracistas siempre tengo que estar remando para que se nos haga caso, incluso que se publiquen o difundan estás aberraciones. Creo que se debería hacer una reflexión porque muchos de los gitanos que estamos en España somos españoles, tenemos papeles y debería tenerse en cuenta que el privilegio de tener DNI y pasaporte europeo no es la panacea. Hay que ampliar un poco las miras, los ejes del racismo estructural nos cruzan a todes y los gitanos llevamos 600 años en España y somos los más discriminados en toda Europa, según el recientemente publicado Eurobarómetro. Se nos extranjeriza y se nos denosta, incluso dentro del antirracismo.

¿Consideras importante, en este sentido, que se promuevan las asociaciones propias como La Fragua Projects?

La Fragua Projects es una empresa de economía solidaria. Considerábamos fundamental que, sobre todo las mujeres, tuviésemos posibilidades de trabajo digno, con unas condiciones en las que se valore nuestro trabajo y en las que esté bien remunerado.

Los ejes de La Fragua son los feminismos, el antigitanismo y el empoderamiento de las personas. Ofrecemos el puente de la red profesional, que son herramientas a personas profesionales, gitanas y racializadas cualificadas, que muchas entidades no tienen y que en el mercado laboral tienen más trabas para encontrar trabajo. Hacemos también incidencia política desde el conocimiento de derechos y la exigencia, porque consideramos la política un mal necesario y creo que hay que utilizar las herramientas del sistema con inteligencia. Para nosotras es fundamental el empoderamiento de las personas del Pueblo Gitano y con las que trabajamos, que se sitúen como titulares de derechos y sepan cómo gestionar sus propias necesidades y reivindicaciones, sin paternalismos y dando herramientas para no ir de la mano de nadie.

Desde la Fragua Projects es una prioridad, por la riqueza que se potencia, el hacer equipos intergeneracionales cualificados y, sobre todo, apoyar a la gente joven, que necesita que se le abran caminos y espacios porque este es su tiempo. Son gente preparada, que domina las nuevas tecnologías y este es su momento.

¿Como actriz en qué proyectos has colaborado? ¿Te parece importante que no se racialice a las actrices gitanas o, por el contrario, crees que deben actuar como nuevos referentes?

El año pasado en el Campus de Verano de la Academia de Cine se escuchó por primera vez hablar de la representación del Pueblo Gitano en el cine español y me tocó a mi esa responsabilidad. Es importante que se gitanice la escena artística. En mis recomendaciones sobre este tema, “La estética de la ética”, digo que se debería contar con personas gitanas, pero no sólo con el aporte que pueda hacer el actor o actriz, su labor es pequeña y tiene siempre que ver con que desde la dirección se tenga ganas de escuchar. Hay que contar con cualquier comunidad o Pueblo tradicionalmente situado en los márgenes por la sociedad paya. Igualmente hay que contar con guionistas, coordinadores, historiadores y creadores de las propias comunidades y Pueblos. Yo no me pondría a hablar nunca de los coreanos, sin contar con profesionales adecuados y que den su visión, por mucho que me informe, investigue o lea. El arte tiene que ser libre pero también consciente porque mantiene y refuerza estereotipos. Uno como individuo se tiene que dar cuenta de los privilegios que tiene y plantearse cómo los quiere utilizar en lo personal y en lo profesional.

O haces papeles de gitana estereotipada, siempre asociada a la marginalidad, la gitana puta, la que roba, la que vende ajos, o prácticamente no trabajas. Yo decidí que no hacía ese tipo de papeles, aunque entiendo a mis compañeras y compañeros que quieren trabajar. Parece que no podemos ser psiquiatras, farmacéuticas o profesoras, los papeles que nos ofrecen están siempre asociados al estereotipo, la marginación, la delincuencia y son planos, sin matices...

Mi vida ha sido más en el teatro, haciendo ópera o zarzuela, teatro de texto, micro teatro, teatro de calle... Aparte de que me gusta más, el teatro está vivo. En el cine puedes rodar que se te ha muerto el marido y todavía no has rodado que le has conocido. El teatro es un in crescendo, respira y tiene magia, se cae un elemento del escenario y tienes que integrarlo en la obra o a un compañero se le olvida una parte y tienes que improvisar, es divertidísimo y siempre es un reto sorpresivo, para la compañía y también para el público.

Ahora se habla mucho del holocausto palestino, pero en la II Guerra Mundial también hubo un holocausto del Pueblo Gitano, ¿crees que es suficientemente conocido?

No, nosotros lo llamamos Samudaripen- Porrajmos. El 80% de la población gitana europea fue exterminada por los nazis. El reconocimiento oficial y la concesión de un día oficial del genocidio gitano no llegó hasta 1995. Muchos de los supervivientes, la mayoría, no han recibido ningún tipo de compensación.

Te doy un ejemplo del desconocimiento y de la “manipulación”, hay una fotografía muy famosa de una niña, Estela, a la que se ve sacando la cara desde un tren y que siempre se ha utilizado como un símbolo judío cuando en realidad era gitana.

Todos los años para el 2 de agosto se viaja a Auschwitz con el lema: “Mira y no Olvides” (Dikh He Na Bister). Allí se hace un encuentro de todo tipo de personas en el que se convive con supervivientes. Es un viaje muy duro interiormente y se ve algo que normalmente no se ve en las visitas a Auschwitz, el bloque 13, el bloque gitano. A las familias gitanas no se las separaba, yo tengo la teoría de que esto era así porque el Pueblo Gitano eran victimas más mansas si no se separaba a las familias. En los campos de concentración nacieron criaturas gitanas, que eran utilizadas para hacer experimentos y muchas de las personas supervivientes fueron esterilizadas, tanto hombres como mujeres, eso es asesinar el futuro. Agradezco mucho a la prima María Rubia que desde la Asociación Intercultural Nakeramos, en Barcelona, promueve y facilita la participación desde España en estos encuentros anuales.

¿Qué podrías decirme de este mito del bajo nivel de formación de los gitanos que todavía impera en la sociedad mayoritaria?

Hay muchísima gente gitana muy preparada y profesional, pero, primero, muchas veces no se va publicando por el mundo por el racismo que todavía impera. Tú no vas a una entrevista de trabajo o a alquilar un piso y no dices: “Hola, soy gitana”. Hay muchos gitanos que pasan totalmente desapercibidos y esos no cuentan porque no parecen, no hablan, no responden a los estereotipos que se tiene de nosotros y no lo dicen. Situarte ante la sociedad como gitano o gitana es un acto político que tiene consecuencias.

¿Qué enseñanzas poseen los y las mayores gitanos y gitanas que puedan legar a las nuevas generaciones?

No es lo mismo envejecer que madurar, es un matiz importante. Las personas mayores, pertenezcan al colectivo que sea, tienen mucho que aportar en la vida personal, emocional y práctica. Conocer nuestra historia, la historia de tu propia familia, esas cosas que pasaron que son historias de la Historia de un país y te han sido legadas: las cosas que se cocinaban, qué hacían en casa las abuelas y que nos vuelven a traer a ellas...

Los mayores son uno de nuestros ejes como Pueblo Gitano, así como la familia, e incluyo en esto a la familia extensa, gente con la que a lo mejor no tienes vínculos de sangre pero que, al ser gitano, te ayuda y eso yo lo he visto y vivido con mis padres y abuelos.

Por otro lado, creo que también hay que ser críticos y fomentar con urgencia el relevo generacional en los puestos de decisión de las asociaciones gitanas, ese respeto a las canas y experiencias no debe ser nunca un freno para nuestro Pueblo.

Fuente: El Salto
Autora: Elena García

El reto de la atención a la diversidad en el audiovisual

El reto de la atención a la diversidad en el audiovisual

El II Campus de Verano Academia de Cine en Valencia reivindica la diversidad en las pantallas y resalta el poder de los referentes

Impulsar la diversidad de la industria audiovisual desde la fase más iniciales de los proyectos es el objetivo de la jornada que este miércoles acogió el II Campus de Verano Academia de Cine en Valencia. En el marco de esta iniciativa organizada por la Academia de Cine con la colaboración de Netflix y el apoyo del Ayuntamiento de Valencia, y coincidiendo con el Día del Orgullo LGBTIQA+, se analizaron los datos del cuarto informe del Observatorio de la Diversidad en los Medios Audiovisuales (ODA) sobre la representación de los colectivos minorizados en la ficción española. Unos números que dejan patente que la imagen de las personas LGBTIQA+, racializadas y con discapacidad es un desafío para nuestro cine y series.

De las 99 películas y 61 temporadas de 59 series de ficción, todas ellas correspondientes al año 2022, se desprende que los personajes del colectivo LGBTIQA+ se sitúan en un 9,2 % del total de personajes analizadosy más de la mitad de estos personajes están concentrados en apenas siete películas. Sin esas siete producciones, la representación en la gran pantalla se reduciría casi a la mitad, bajando del 7,1 % hasta el 3,8 %. Además, estos personajes suelen concentrarse en una franja de edad joven (a medida que aumenta la edad, la diversidad afectiva y sexual deja de ser representada) y se encuentran fundamentalmente en series y películas cuyo género son comedia romántica y/o musical. En contraste, apenas existen referentes LGBTIQA+ en los géneros de acción, aventura o suspense.

Respecto a los personajes racializados, se registra un aumento hasta el 12,3%, mientras que la presencia de personas discapacitadas en la ficción ha disminuido hasta el 2,8% del total. Y, aunque hay un interés en hablar sobre salud mental, “habitualmente no se nombran las discapacidades intelectuales”, destacó Emilio Papamija, director del Informe ODA y activista, que moderó la mesa redonda protagonizada por Celia Montoya (activista española de etnia gitana), Patty Bonet (actriz valenciana y activista por la discapacidad), Jenifer de la Rosa (creadora hispanocolombiana y activista por la adopción), y Beatriz Mbula (actriz valenciana racializada), cuyos testimonios fueron escuchados por Valérie Delpierre, Álvaro Longoria, Paula Palacios, Félix Tusell, Pedro Hernández SantosDiego BetancorMaika Sanz y Giovanna Ribes, entre otros productores y productoras.

Integración, inclusión, ¿normalización?

«En nuestro informe era importante ver qué estaba sucediendo en este país para saber cómo se estaban comportando los medios audiovisuales. LLGBTIfobia ha remontado un 132% según un reciente estudio. El discurso de odio ha aumentado. Hay mucha polarización. Se han hecho múltiples campañas directas contra la comunidad y nos están recortando derechos. Muchas veces me dicen que se ve mucha diversidad en los medios, pero no es así”, indicó Papamija, que destacó el poder de los referentes.

Actriz y activista, Celia Montoya habló de su pueblo, del pueblo gitano, que llevan 600 años en España, “Si la historia siempre se cuenta desde la misma perspectiva, nos perdemos muchas cosas. Hay personajes gitanos, pero hay que buscarlos. Es una identidad que no es visible, pero hay historias muy guapas que contar de mi pueblo”, señaló emocionada Montoya.

“Migrante forzosa», según sus propias palabras, la directora y productora Jenifer de la Rosa explicó lo mucho que les costó sacar adelante un informe de CIMA sobre la presencia de mujeres racializadas detrás de las cámaras. Tras evaluar las respuestas de estas profesionales, De la Rosa indicó que “poco a poco, las instituciones van entendiendo que, aunque no hemos nacido en España, nuestras historias son de aquí. Nuestra visión es necesaria”, apostilló la cineasta, que hizo hincapié en la importancia de las coproducciones a la hora de retratar personajes racializados.

Nacida en Valencia, la actriz y guionista Beatriz Mbula ha tenido como referente la serie El príncipe de Bel Air“En España hay familias negras. Si la industria quiere ser partícipe de la sociedad, ¿por qué nos da miedo representarlas?”, preguntó.

“Empezamos con la integración, en estos momentos estamos en la fase de la inclusión, ojalá lleguemos a la normalización y que el albinismo no defina al personaje en la gran pantalla, sino que solo sea una característica más”, indicó Patty Bonet, actriz albina, lo que conlleva una discapacidad visual, que no tiene referentes de personajes con albinismo “que no sea alguien con una peluca”, añadió.

Fotos: Germán Caballero
Fuente: Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España